Globered
Consigue tu propia pgina web
0 0 0

DR. Eduardo Jorge Briese Serghie

Por: NurisGonzález | Publicado: 07/11/2017 04:12 |
Nació en 1920 en Iasi (Rumania), lugar donde también se graduó de médico en 1944. Tres años después, con una beca del gobierno francés va a París para realizar estudios de postgrado.
Desde París viene a Venezuela a finales de 1950, quizá huyendo de la penetración rusa en la Europa oriental. Briese asegura que, como muchos otros, él también escogió la libertad... Una escogencia que significó una ausencia larga de la patria, pues apenas regresó a Rumania un año antes de la invasión a Checoslovaquia por los rusos.
Inicialmente fue contratado como médico anestesiólogo del Hospital de Mérida.
En mayo de 1951 se le nombró profesor de Fisiología en la Facultad de Medicina, adjunto al doctor Rosendo Carrasco Formiguera, de quien el propio Briese afirma que fue el primer profesor de Fisiología de verdad que tuvo la ULA, y a quien debemos el impulso inicial en los estudios modernos de Fisiología.
Formiguera se marchó a Maracay en agosto del 51 y en su lugar llegó José Souto Caldeira, un médico venido de Madrid, a cuyo cargo estuvo la organización inicial de un bioterio con animales que se importaban de Estados Unidos y en el cual trabajaba Yolanda Rincón.
Eran los años del cierre de la Central y el exilio de García Mocha. Caldeira se marchó a Caracas y creó otro bioterio en el Instituto de Medicina Experimental de la UCV. Entretanto, el profesor Briese se encargaba de la Cátedra de Fisiología en la Facultad de Medicina de la ULA.
Como Jefe de la cátedra, Briese insistió en el diseño de planes de enseñanza esencialmente práctica, buscando anular la profunda disociación existente entre un trabajo académico acentuadamente teórico y la realidad práctica del ejercicio de la medicina.
Al mismo tiempo asumía la responsabilidad de hacer ciencia y poner a los estudiantes en contacto directo con los hechos del laboratorio por la vía de la experimentación.
Por aquellos tiempos aparecen sus Prácticas de Fisiología, primera obra suya en castellano, con prólogo de Augusto PiSuñer (a quien Briese llama el gran maestro). Era la publicación 43 financiada por la Dirección de Cultura, entonces a cargo de Miguel Angel Burelli Rivas.
De aquellos tiempos son también los recuerdos de Briese sobre algunos alumnos suyos con quienes logró compartir una gran parte de su tiempo como docente, investigador y fisiólogo notable: Mary de Quijada, Yolanda de Echeverría y Pepe Castañeda.
A la lista deberán sumarse más tarde los nombres de Marco Aurelio Parada, Euro Murzi, Stella Gottberg, Rada, Ximena Páez y Luis Hernández (el hijo preferido, en su propia expresión). Hablando con Briese no se entiende cómo ha logrado adquirir fama de persona de infusible carácter.
En realidad es un individuo sustancialmente amable, con un gran sentido del humor y poco amigo de las inhibiciones. Sumamente directo y todo el tiempo aferrado a la honestidad y a la decencia. La sinceridad parece ser su defecto más grave y el reclamo más serio que permanentemente hace a los demás.
La academia resulta a todas luces su preocupación esencial y, al mismo tiempo, su mayor problema, porque dice: ... en ella nada se puede llamar sagrado; las leyes no se respetan; su ambiente es desusadamente falso y las costumbres no son como deben ser...
En ella todo deberá cambiar, y para lograrlo deberán anularse muchos ismos. Sindicalismo...; partidismo. ..; fetichismo...
La verdad es que el problema de Briese, tal como yo lo veo, es triple: por un lado, sus motivaciones son definitivamente anómalas: no parece impulsado por motivos accesorios ni convencionales.
Después, sus modos de experienciar la tarea universitaria plantea serias diferenciaciones psicológicas con la mayoffa de los estilos docentes conocidos. Finalmente, el profesor Briese aprende demasiado rápido.
Eso irremediablemente lo lleva hacia tendencias de realización que resultan casi orgánicas.
Sus esquemas autodefinicionales evidencian creatividad elevada, alta autoestima y gran independencia social.
Todo ello lo conduce a ser muy asertivo, a ofrecer sus ideas de modo más integral y directo y a protagonizar acciones personales desusadamente vigorosas.
De todas maneras lo interrogamos acerca de su mal carácter. Su respuesta es muy simple: - En el fondo yo soy una persona profundamente sociable, tierna y afectuosa.
Lo que ocurre es que no soy complaciente ni guabinoso y siempre me aferro a mi conducta. moral... A fin de cuentas, me conformo con ser uno de los profesores más respetados y - en cierto modo - más querido por los alumnos, quienes al final reconocen de qué lado está el verdadero valor.
Y agrega: - Creo haber cumplido a cabalidad con mi deber y mi tarea. Y pienso ahora lo mismo que pensaba hace 20 años: un profesor de ciencias médicas no puede enseñar sin hacer ciencia.
No se puede enseñar cirugía sin operar. Tampoco se puede enseñar fisiología sin hacer fisiología y sin dedicarse a investigar en fisiología. Creo que la investigación es base modular de la docencia.
Eduardo Jorge Briese Serghie ha dedicado toda su vida a la investigación y a la docencia.
Sus áreas de interés son el comportamiento y la regulación de la temperatura corporal.
Investigar es algo que hace desde 1948, cuando en el Bulletin Medical de París publicó su Néuralgie facial d'origin artérielle.
Su más citado articulo, publicado junto a Mary de Quijada en 1970 es Colonic temperature of rats during handling.
En su último articulo, que probablemente resulte controversial y espinoso, nos señala que el Science Citation Index revela una clasificación inversa de los investigadores por el PPI.
Entre otras cosas en él nos demuestra: (1 )quede los 36 investigadores de Mérida clasificados en los niveles II y III del PPI, la cuarta parte no aparecen citados en el Science Citation Index y (2) que las recompensas monetarias y morales se han aplicado de manera inversa a los méritos científicos...
Cuando se le pregunta acerca de lo hecho hasta ahora, en lo primero que piensa es en el Laboratorio de Fisiología de la Conducta, una de las más importantes unidades de la Universidad de Los Andes en términos de producción científica. Briese no quiere señalar ni quiénes ni cuántos.
E insiste: -Diga que una fracción muy importante de la investigación de la ULA la hacemos aquí... Y agregue que la idea es continuar de la misma manera. Diga también que nada cambiará y que mi desaparición de ningún modo significará la desaparición del Laboratorio...
Comenta