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Dr. Héctor Sequera Palencia

Por: NurisGonzález | Publicado: 07/11/2017 04:05 |




Breve Autobiografía
Nací en Julio de 1918, en un ambiente campesino, en Duaca una aldea del Distrito Crespo, Edo. Lara.
Con la visión de hoy, ese medio era la expresión de una Venezuela eminentemente rural, atrasada, pobre, sin servicios de saneamiento básico, ni agua, ni disposición de excretas, con un campesinado analfabeta, descalzo, mal vestido, parasitado.
En mi primera infancia adquirí la vivencia sociocultural de este medio.
Aprendí las primeras letras con una vecina, amiga de mi familia, que abrió una escuelita para un grupo de muchachos.
Continué el aprendizaje en el pueblo, aprendí bien la lectura y las cuatro reglas de la aritmética Hago buen recuerdo de estas circunstancias, por el convencimiento que tengo que los buenos hábitos de lectura y escritura se adquieren en esta época.
Estas características las perfeccioné al concluir la Primaria en el «Liceo San José» de Los Teques, donde había ingresado como interno.
En esta institución adquirí las nociones generales de lo que era el país de entonces, a través del contacto que tuve con condiscípulos oriundos de las diversas regiones y ámbitos dela geografía nacional.
Ahí obtuve incipientes nociones de que vivíamos en una dictadura.
El colegio era una expresión del régimen.
La enseñanza autoritaria en ese ambiente, me indujo a actuar disciplinadamente. con inclinación por el orden, el respeto a las jerarquías y el apego a lo austero. Como replica al autoritarismo adquirí el hábito y las actitudes de solidaridad de grupo, y de vínculos de lealtad y de compañerismo con mis condiscípulos.
El problema humano de alguno era el de todos. Obtuve siempre gran distinción entre condiscípulos, profesores y aún en la propia Dirección del plantel.
Continué mis estudios de secundaria, en el colegio de La Salle en Barquisimeto, pero me gradué de Bachiller en el Liceo Lisandro Alvarado (1937).
En esta ciudad cumplí en esta época el papel de cierto liderazgo cívico-estudiantil como Presidente de la Sociedad de Estudiantes, filial de la célebre Federación de Estudiantes de Venezuela que para entonces ejercía influencia de gran relevancia nacional, que casi competía en la conducción del país, con el Gobierno nacional de la época a la caída de la dictadura gomecista y dirigida esa Federación, por Jóvito Villalba, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, etc., quienes han sido protagonistas desde entonces como actores de un gran liderazgo en Venezuela.
Me gradué de Bachiller a fines de 1937, con notas sobresalientes,
Ingresé a la UVC para estudiar medicina en 1938,
me gradué en 1944, con el título de Doctor mediante la aprobación de un trabajo de Investigación denominado: «La Reacción de Ito en el Diagnóstico de la Sífilis», me es grato recordar que el jurado fue integrado por los Dres. Félix Pifano, Marcel Granier (destacado Farmacólogo) y el Dr. Ernesto Viscarrondo.
En el transcurso de mi carrera estudiantil fui Interno y apreciado como tal por el personal del Servicio Médico del que fuera Ministerio de Obras Públicas.
Este empleo fue la base de sustentación más importante para sostenerme en los estudios, y graduarme con mis propios esfuerzos.
Al graduarme tuve la satisfacción de que el Director Médico del POP., Dr. Rafael Lairet, me designó Jefe del Servicio Médico del MOP. en el Edo. Bolívar, como una distinción por mi trabajo como Interno: Me instalé en los campamentos que el MOP tenía previstos para sus Servicios Médicos y para alojar a sus empleados y obreros; desde este sitio comencé a vincularme con el cuerpo médico que ejercía en la vecina población de Upata (Edo. Bolívar).
Con este grupo inicié un aprendizaje de ayudante quirúrgico y aproveché la enseñanza de este cuerpo profesional de altísima competencia, que practicaba fundamentalmente en un hospitalito de la ciudad, bien organizado por ellos, con recursos precarios, pero con gran mística en el cumplimiento de sus actividades médico-quirúrgicas.
Aprendí a resolver los problemas quirúrgicos haciendo cirugía general mediante el estudio personal de los casos, el adiestramiento en servicio y el sentido de responsabilidad y de compromiso con la población a la cual servía.
Luego admití el cargo de Médico Rural en Guasipati, por exigencias de amistad con un Gobernador, ex-compañero de estudios.
Así ingresé al Ministerio de Sanidad en 1947.
Mas tarde, por requerimiento de los servicios fui preparado para iniciarme en la carrera sanitaria, como Médico de la Unidad Sanitaria de Upata (1948).
La capacitación sanitaria la fui obteniendo mediante lo que hoy se llama Educación Continua, la realicé como práctica en servicio en la propia Unidad Sanitaria a través del autoaprendizaje, la política de capacitación del personal que entonces predominaba en el SAS, mediante la supervisión docente, las convenciones, reuniones de trabajo, la crítica constante del trabajo programado, controlado mediante la superación y evaluación como mecanismo de retroalimentación, y mi propio esfuerzo de superación.
Ejercí como Sanitarista y como Clínico en las poblaciones donde actué. Siempre integré un aspecto con el otro.
En reconocimiento a mi labor, el SAS me ofreció el Curso de Médico Higienista, hoy llamado Curso Superior de Salud Pública Al concluirlo se me otorgó una «Medalla de Oro» por haber sido el alumno más distinguido del Curso (195()~1951);
Como consecuencia adicional fui designado Director de la Unidad Sanitaria de Rubio, 1952-1954, para entonces una Institución de especial significación para el SAS.
Fue el Dr. Carlos Luis González, Vice-Ministro del SAS a quien no conocía, quien premió mi actitud como alumno.
Respetó mi ideología, ejemplo que el régimen dictatorial dio, y que los regímenes democráticos posteriores han pervertido, hasta hoy.
En esta población proseguí mi ejercicio médicoquirúrgico, perfeccioné la práctica con la realización sistemática de las clínicas sanitarias, atención prenatal, atención obstétrica, atención del niño sano, desde el nacimiento al escolar, con clínicas efectuadas para todos los grupos de edad, manejo y de recursos, control de enfermedades crónicas como tuberculosis, lepra, programas de saneamiento ambiental, inspección sanitaria dé alimentos, registro de hechos vitales. Todos estos programas los dirigía y los hacía una misma persona en forma organizada: El médico jefe de la institución.
Todos esos programas fueron modelos de funcionamiento, y algunos de ellos como la lucha antituberculosa se fortalecieron y en algunos aspectos se iniciaron allí. Además esta labor, conjuntamente con sanitaristas de otras poblaciones del Estado Táchira, propiciamos la realización de convenciones regionales de médicos rurales para mejorar las condiciones de salud del Estado y de conducción de ellas. Del grupo de médicos que compartieron conmigo estas funciones se distinguieron en escala nacional, posteriormente, el Dr. Clemente Acosta Sierra, quien fuera Director de la Escuela Nacional de Salud Pública, a la cual dio especial impulso; el Dr. Tulio López Ramírez, posterior Director de las Instituciones Hospitalarias del país; escritor, hoy dirigente de la Academia de la Historia de la Medicina; el Dr. José Luis Aponte quien llegó a ejercer altos cargos técnicos en los niveles centrales del SAS. el Dr. Jonas Montilva Médico Jefe de la Unidad Sanitaria de San Cristóbal quien cumplió una labor ductora de gran significación. Como reconocimiento a la labor cumplida el Ministerio de Sanidad, me designó Jefe de la Unidad Sanitaria de Mérida (1953-1961) con la misión de realizar una política de mejoramiento de todo el sistema de servicios regionales, de coordinar y asesorar técnicamente las actividades comunes compartidas con las autoridades de salud del Estado; y muy especialmente se me recomendó fortalecer las vinculaciones con la Universidad de Los Andes. Me inicié en la Docencia como adjunto a la Cátedra de Higiene (Octubre 1954) regentada por el Decano de entonces: Dr. Carlos Delgado Febres, bajo el Rectorado del Dr. Mármol Luzardo. Esta vinculación fue especialmente auspiciada por las Autoridades Centrales del Ministerio de Sanidad. Contribuí a fortalecer todos y cada uno de los Programas que componían la Unidad Sanitaria como lo reconocieron cada uno de sus Jefes locales y los respectivos Jefes de División del SAS.
Al caer la dictadura el SAS me encargó de la Dirección del Hospital Los Andes compartiendo mis deberes con las de la Jefatura de la Unidad Sanitaria (sin doble sueldo).
Por influencia personal propicié la designación en propiedad de un nuevo director de este hospital: El Dr. Justo Bonomie y luego el Dr. Luis Homero Vivas. Pero continué vinculado a esta Institución como Sub-Director.
Como Docente fui Representante de los Profesores de la Facultad de Medicina por elección (1958- 1962),
Director de la Escuela de Medicina (1963), en el Decanato del Dr. Francisco Moncada.
Fui electo Decano para el período 1963-1968.
Este Decanato se distinguió por el impulso que recibió el Cuerpo Docente en su preparación pedagógica.
Con tal propósito, por primera vez se establecieron laboratorios especiales de enseñanza para los profesores dirigidos por expertos internacionales en la materia.
Se perfeccionaron los planes de estudio, se introdujeron las técnicas de presupuesto-programa, para adecuar los recursos a las necesidades de la Institución. Se descentralizó el presupuesto y se asignó a cada uno de los Departamentos una partida para su propio manejo por los Jefes de Departamento.
Estas técnicas beneficiosas fueron suprimidas posteriormente sin explicación hasta hoy, también se propició la organización del sistema de archivos; la organización de la biblioteca y se construyó el actual Auditórium y las aulas correspondientes con especial impu1so que le dio el Rector de entonces, Dr. Pedro Rincón Gutiérrez.
Con especial empeño y grandes conflictos se instauró la limitación de la matrícula de ingreso a la Escuela de Medicina, para elevar el rendimiento estudiantil.
Esta política se suspendió con las consecuencias que eran de prever como resultado de la masificación estudiantil, que ha contribuido al deterioro posterior y actual de la enseñanza, con gran perjuicio para el país, por cuanto los niveles de preparación del egresado dejan mucho que desear.
En 1955 fui invitado a Chile, conjuntamente con el Decano de la Facultad, el Dr. Carlos Delgado Febres, a un Seminario de la Enseñanza de la Medicina Preventiva y Social, al cual asistieron también los profesores de Higiene de todas las Universidades del Sur del Continente.
Este evento produjo un gran impacto en la futura organización y en los planes de estudio de las Facultades de Medicina de LatinoAmérica.
En Venezuela y particularmente en nuestra Facultad, su instrumentación no se pudo llevar a efecto las recomendaciones propuestas hasta que se produjeron los movimientos de Autonomía y Reforma universitaria ocurridos después de la caída de la dictadura.
En 1958, un gran grupo de docentes de todas las Universidades del país entre ellos los de nuestra Facultad de Medicina, en Paipa Colombia, invitados por la OPS y aquí se gestó la realización del Primer Seminario de la Educación Médica en el país, en cuya organización y dirección tuve un papel destacado.
Se creó con la colaboración del SAS y como parte de una política de integración docenteasistencial propiciada por este Despacho conjuntamente con la ULA.
Por aplicación de las recomendaciones hechas en este Seminario se estableció un nuevo currículum, se organizaron las diversas cátedras en departamentos y dio lugar a la creación de uno nuevo: El Departamento de Medicina Preventiva y Social.
Me tocó crearlo en Febrero de 1961 y organizarlo como el primer Departamento de las Universidades de Venezuela; se creó con la colaboración del SAS y como parte de una política de integración docente-asistencial creada por este despacho.
Previamente, el SAS me escogió conjuntamente con la ULA y la OPS para que estudiara la organización y funcionamiento de los modelos de Departamentos de Medicina Preventiva y Social en las Universidades de San Juan de Puerto Rico, de Tulane (Estados Unidos), San Luis de Potosí, México, San Salvador, Cali y Medellín.
Me correspondió estructurar el Departamento de Medicina Preventiva y Social, crear las diferentes cátedras que compondrían de forma tal que los cursos constituyeran un plan de estudio desde el primero hasta el sexto año de la carrera, en sustitución de la obsoleta Cátedra de Higiene existente.
En el transcurso del tiempo también me correspondió crear y desarrollar los Cursos Medios de Salud Pública conjuntamente con el Dr. Carlos Luis González, con la colaboración del Dr. Acosta Sierra, Director de la Escuela de Salud Pública.
Propicié la contratación e incorporación al Departamento de un gran número de Profesores destacados como el Dr. Carlos Luis González, Abigail Romero Medina, Juan Montezuma Ginnari, Demógrafos como Eliseo López, estadísticos como Fayad Camel, Epidemiólogos como Luis Gaslond, y gran parte del profesorado actual. Especial recuerdo me merecen el Dr. Guillermo Real Jiménez, que fungió como adjunto de la Dirección del Departamento, varios años; también el Dr. José Aranda Pastor, de gran competencia profesional y factor importante en el desarrollo del Departamento. También Héctor Delgado Tarf, se incorporó en su condición de Psicólogo Clínico al cuerpo docente. Hemos auspiciado las publicaciones de gran significación pedagógica como el Texto de Estadística Médica de Camel, el de Epidemiología de Aranda Pastor, el de Antropología de Isabel Kelly, Antropóloga; traducciones como «Salud y Sistema» de Mario Chaves, «Introducción a la Medicina de Familia» de Mc Whinney. Inicié en el país el internado rural de Medicina Integral y el sistema Regionalizado de Integración Docente-Asistencial, mediante la utilización para la enseñanza de todas las diversas estructuras locales de salud, escalonadas los niveles de atención médica, para entonces eso fue una novedad.
Fui seleccionado como Director del Programa Continental de Medicina Comunitaria diseñado por nuestro Departamento, sustentado por la FEPAPEM y la Fundación Kellog, dirigida entonces por el Dr. Julio Ceintlin (1976).
Me jubilé en 1983, pero exigí a las autoridades universitarias que se me utilizara como Docente Activo.
En tal condición soy Profesor del Curso Medio de Salud Pública, Organizador del Post-grado de Medicina de Familia, Profesor y Asesor actual de este Post-grado. Realicé Cursos de Capacitación Pedagógica en la Escuela de Educación de la ULA yen Talleres organizados por la Facultad de Medicina.
He sido Promotor y Participante Activo de todos los Seminarios de Educación Médica (7 hasta hoy), como también de las Reuniones de trabajo organizadas por el CNU, la FEPAPEM y la AVEFAM.
Integré la Comisión Programadora del nuevo Hospital de los Andes e inicié y coordiné las actividades docente-asistenciales ambulatorias de la Ciudad de Mérida, como parte de una estrategia fundamentada en una moderna concepción del papel que deben desempeñar los hospitales universitarios sus funciones docente-asistenciales y de investigación extendidas a toda una área de influencia determinada.
Me casé muy joven en la época, al iniciar mis estudios de estudiante de Medicina, con Iris Tirado, también de Duaca.
Hoy disfrutamos de una numerosa familia, con seis hijos.
Una parte de ellos son profesionales, médico, psiquiatra infantil, nutricionista, ingeniero civil, y nietos ya graduados en Medicina, Arquitectura, Derecho, Ciencias Políticas, o ejercicio de carreras técnicas, diseño gráfico, inspección de obras.
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