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Doctor Francisco Ramírez Espejo

Por: NurisGonzález | Publicado: 16/08/2017 00:14 |




Es el sancristobalense que más conoce de la historia de ciudad natal durante el Siglo XX. Su mente y su palabra son como libros formados por numerosos y amarillentos infolios en los que se puede revisar cuanto ha ocurrido en la ciudad durante este lapso. Allí encuentra el investigador y contertulio cuáles han sido los sucesos más resaltantes o dignos de mención, cuáles han sido los personajes vivientes y atractivos de la Villa como el interesante Alfredo Murillo, quien tenía un toldo en la puerta sur del Mercado Cubierto y cuyo deseo más ambicioso era el de construir un gran desarrollo en el hoyo que mostraba la quebrada al pasar bajouj el Puente Niquitao. Y allí también conoce el interlocutor cuáles son los análisis que hace de estos hechos el juicio de la historia. Cuando este Cronista, agobiado por el peso de las desinformaciones, de las ambigüedades, de hechos que ocasionen confusión o por dudas que no se pueden escribir, siempre ha encontrado en el doctor Francisco Ramírez Espejo la fuente clara de la verdad histórica, útil rápida y verazmente informativa.

Nació nuestro Miembro Honorario en San Cristóbal el 22 de febrero de 1919, época en que la ciudad se debatía entre el mandato autoritario del general Eustoquio Gómez y los anhelos frustrados casi siempre de la liberación que no llegaba y que tenían su expresión más notorias en las invasiones del general Juan Pablo Peñaloza. Fueron sus padres don Ismael N. Ramírez y doña Ernestina Espejo de Ramírez. Don Ismael fue uno de los hombres más querendosos de la capital tachirense. residenciado primero en el importantísimo sector de la Ermita y luego en el centro de la ciudad. Fue un testigo fidedigno de los aconteceres de la urbe. Desde sus años mozos simpatizó decididamente con la causa de la Revolución Liberal Restauradora, de la que daba precisos e importantes detalles, siendo el primer sancristobalense en llegar cada 23 de mayo a Capacho para celebrar el aniversario de la gesta de Cipriano Castro Instalado como próspero comerciante en el corazón de la ciudad, primero en la esquina noroeste del Mercado Cubierto, la esquina de Querubín Monsalve y, luego, exactamente en el lugar donde hoy se abre el Estacionamiento del Centro Cívico con su conocidísimo negocio “El Gallo de Oro”, don Ismael N. Ramírez era uno de los grandes señores de las primeras décadas del siglo XX que podía dar un relato fidedigno de los personajes y hechos de la San Cristóbal de entonces. Un recuerdo pasa por mi mente a este respecto. Designado este Cronista por el Colegio de Médicos del Estado Táchira para hacer el elogio del doctor Francisco Ramírez Espejo el 16 de octubre de 1991 con motivo de sus Bodas de Oro Profesionales, las memorias conocidas por su digno hijo hoy recipiendario, me sugirieron hacer un paseo retrospectivo por los cuatro costado del Mercado Cubierto el año 1932. El respetable anciano iba instruyendo al Cronista puerta por puerta del cuadrilátero histórico sobre cada uno de los dueños de negocios del Mercado,sobre sus personalidades, características y sobre sus hechos anecdóticos. Era una manera de describir la San Cristóbal de los años en que entró a la capital en mayo de 1931, por la Carrera seis de Bolívar y por el frente de la Casa Steinvorth el ilustre general Juan Pablo Peñaloza.

Fue la madre del homenajeado de esta Academia la señora doña Ernestina Espejo de Ramírez. Su apellido nos habla de que ella fue tía materna del Ilustrísimo Monseñor Doctor Carlos Sánchez Espejo. Doña Ernestina fue una dama augusta y muy respetable. Tuvo la gentileza de ofrecer el Cronista muchas entrevistas e informarle sobre hechos tan históricos como fue la celebración en San Cristóbal del Centenario de la Independencia asi como de la estructura y estampa de la Plaza de la Ermita en los años noventa. Había sido alumna muy aprovechada del Colegio”Corazón de Jesús” que regentó en San Cristóbal durante la última década del siglo XIX la respetadísima educadora doña Amalia Serrano de Vargas, profesora en cuyas aulas se formaron las jóvenes más distinguidas y aspirantes de aquel entonces como la señorita Regina Mujica, más tarde señora de Velásquez, quien formaría prácticamente todas las maestras del Táchira durante las tres primeras décadas de la centuria..Doña Amalia Serrano de Vargas procedía de la Nueva Granda, y había sido educada en un afamado colegio de profesores y educadoras alemanes que el Gobierno de Colombia había contratado para implantar las modernas enseñanzas en la ciudad de Bogotá.

El primer maestro que tuvo Francisco Ramírez Espejo fue el profesor Caracciolo Lamus, un educador merideño que le daba lecciones en la casa. Fue este profesor el primer maestro de violín del afamado músico Miguel Angel Espinel. Posteriormente Francisco fue enviado a la Escuela Federal Graduada Villafañe de la calle 9 en el conocido barrio Bella Vista. Quinto y Sexto Grado, así como todos sus estudios de Bachillerato fueron realizados en el Liceo Simón Bolívar. De1935 a 1938 cursó sus primeros estudios de Medicina en la Universidad de los Andes en Mérida. Los últimos tres años los estudió en la Universidad Central de Venezuela para graduarse el 16 de octubre de 1961. Su Tesis Doctoral fue”Tratamiento Ortopédico de secuelas de poliomielitis anterior aguda.

Dos pesares hay en la vida del doctor Francisco Ramírez Espejo. Uno fue la muerte accidental en los llanos de Venezuela, exactamente en Orichuna, de su hermano el Teniente de Aviación Ignacio Ramírez.. El otro es la muerte de su hermano, el Br. Jorge Ramírez, estudiante de cuarto año de Medicina, que murió en Caracas atropellado por un carro en 1946.

El doctor Francisco Ramírez Espejo está casado con doña Alicia Ramírez de Ramírez, hija del doctor Florencio Ramírez y doña Herminia López de Ramírez. El doctor Florencio Ramírez ha sido uno de los intelectuales más ilustres de la ciudad de Mérida. Fue gran jurista, esclarecido Rector de la Universidad de los Andes y Miembro de la Corte Suprema de Justicia.

Tal es, a grandes rasgos, la vida y la obra del doctor Francisco Ramírez Espejo, a quien hoy la Academia de Historia del Estado Táchira abre sus puertas y le recibe como Miembro Honorario

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