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Dr. Rafael Apitz

Por: NurisGonzález | Publicado: 07/02/2017 01:02 |




Conocí a Rafael Apitz en la UCV en la Escuela de Biología allá por 1957 .Recién egresado del Colegio La Salle, y estudiante de Medicina de 1er año, venía con su amigo inseparable, Oscarcito Rodríguez al laboratorio del Profesor José Vicente Scorza. Creo que en aquella época él había empezado a trabajar en la Fundación Roche, le interesaba la histología y venía a menudo para afilar una cuchilla de microtomo.

Lo reencontré en 1958 en el entonces Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVIC), en el laboratorio de Luis Carbonell. En el laboratorio estaba entonces de visita el profesor Runge renombrado histoquímico, quien estaba colaborando con el Dr. Karl Gaede y con el Dr. Carbonell en un estudio sobre islotes de Langerhans. Recuerdo que Francisco Herrera perfundía riñones de ratas con una especie de aparato de Langendorff constituido principalmente por potes de leche en polvo y mangueras viejas. Rafael Apitz estaba empeñado en hacer histología del Ascaris y continuaba arruinando cuchillas de microtomo con la dura cutícula de los gusanos. Por cierto, de su trabajo con Ascaris salió su primera publicación del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas como tal.

De esta época recuerdo que necesitando un poco de acetato de cobalto para una reacción histoquímica, Rafael me presentó al Dr. Chuchani a quien él conocía desde la Fundación Roche. De Chuchani obtuve el reactivo y aprendí que detrás de su cara de bravo se escondía la buenísima persona que es.

El IVNIC en proceso de transformarse en el IVIC, se estaba entonces abriendo a la Universidad y Carbonell organizó un curso de Histoquímica para los estudiantes de la Escuela de Biología, en el cual nos inscribimos Germán Camejo y yo. También participaba como oyente el Investigador recordado Profesor y amigo Alonso Gamero quien entonces era Director de la Escuela de Biología. Recuerdo que el Sr. Arbeláez nos venía a buscar en una camioneta del Instituto a la Universidad Central para luego regresarnos. A veces nos regresábamos en el entonces casi nuevo (como 20 años de viejo) y famoso Jeep de Francisco Herrera. El curso era de orientación eminentemente práctica y contaba con la gran experiencia de la Sra. Marquis y con los bachilleres Francisco Herrera y Rafael Apitz en calidad de preparadores. Al final Rafael y Francisco con Carbonell fueron miembros del jurado del examen final.

Así bien puedo decir que fue desde entonces, que Rafael empezó a ser mi Profesor. En los cuarenta años transcurridos desde entonces, Rafael Apitz ha continuado de manera brillante como veremos luego, su carrera docente. Sin embargo, lo más importante para un Investigador del IVIC que llega a ser Investigador Emérito del Instituto, como lo es el caso de Rafael en esta ocasión que justamente estamos celebrando, es la solidez de su carrera científica. y bien sólida ha sido la carrera de Rafael con casi 80 publicaciones en las mejores revistas internacionales.

La formación de Rafael Apitz como Bioquímico Clásico, empezó en el laboratorio del Dr. Karl Gaede y continuó en el laboratorio del Prof. Feodor Lynen, Premio Nobel en 1964, y Profesor del Max Planck lnstitut fur Zell Chiemie en München.

Después de un promisor exordio como Enzimólogo, su tema de estudio era la dehidrogenasa del glicerol fosfato, el escleticismo de Rafael lo hizo cambiarse para su campo de interés actual: trombosis y coagulación.

Los trabajos científicos de Rafael, en la mayoría de los cuales sus estudiantes aparecen como coautores, han tenido gran aceptación en la comunidad científica internacional. Por ejemplo, en los últimos tres años sus trabajos han sido citados más de 300 veces. Aparte de las citas, la excelencia de las publicaciones de Rafael Apitz le ha merecido numerosas distinciones, entre las cuales basta mencionar el Premio Lorenzo Mendoza Fleury y una Guggeheim Fellowship.

Un compuesto descubierto y estudiado por Rafael, derivado del ajo y por él llamado “Ajoene” por tener un doble enlace entre dos carbonos, es tema recurrente en numerosas revistas, incluyendo el Scientific American. Por cierto, este compuesto por el cual el IVIC tiene una patente, parece tener importantes aplicaciones médicas: en su forma original o como derivado y ha sido objeto de 8 patentes adicionales en diferentes países, lamentablemente sin participación del Instituto.

Otro compuesto descubierto por Rafael, aislado de la saliva de vampiro tiene importantes propiedades anticoagulante y ha sido aptamente llamado Draculina. También muy impresionante, como se había mencionado antes, ha sido la labor docente de Rafael Apitz ya que, además de haber sido y ser Profesor en cursos del CEA, de la USE y de la UCV; ha sido tutor de tres trabajos de especialización médica, de 16 trabajos especiales de Licenciatura de la USE, y de la UCV; ha dirigido 11 tesis de maestría y 2 de doctorado y ha sido consejero espiritual en numerosos casos.

La seriedad de los trabajos científicos de Rafael Apitz, de los cuales el Ajoene y la Draculina han sido y continúan siendo sus temas de estudio preferidos y la aparente liviandad de sus nombres, tipifican la actitud de Rafael hacia la Ciencia y la Vida. Esta actitud ha sido definida como Dadaísta por uno de sus autores preferidos, Paul Fayerabend en el libro AGAINST METHOD.De esta fuente me permito citar textualmente:

“A Dadaist is utterfy unimpressed by any serious enterprise and he smells a rat whenever people stop smiling and assume that attitude and those facial expressions which indicate that something important is about to be said……… A dadaist is prepared to initiate joyful experiments even in those domains where change and experimentation seem to be out question”.

Dadaísta es entonces Rafael Apitz, por no tomar muy en serio ni a si mismo ni a sus colegas, y mucho menos a sus amigos por lo cual le estamos sumamente agradecidos. Enviar un fusible de 40 amperios a un Director en momentos en que parecía que a éste se les habían fundido los propios, recriminarle a un ministro sin cartera por haber perdido la suya propia, en fin usar su ironía un poco ácida para fustigar las malas costumbres no siempre ausente en nuestro Instituto, han sido y continúan siendo actitudes características de Rafael Apitz quien como cualquier Dadaísta serio "castigat ridendo mores".

Visto por Carlo Caputo, Investigador.

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