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Dr. Alejandro Baroni Rivas

Por: NurisGonzález | Publicado: 06/02/2017 16:25 |
No es fácil, hacer una semblanza de un personaje que se admire, ya que uno tiende a magnificar sus virtudes y a ignorar sus defectos, con el Dr. Alejando Baroni Rivas, eso es fácil. En la revisión de su paso por la vida, todo lo hallado es importante y trascendente, su extraordinaria habilidad quirúrgica, su agudo y exacto criterio clínico y sobre todo su sencillez y bonhomía son mencionables y admirables.

Infancia y adolescencia

Nació en San José de Torondoy, en el Distrito Justo Briceño del Estado Mérida, el 22 de noviembre de 1914, estaba terminando el primer tercio del régimen dictatorial del General Juan Vicente Gómez, el cual duró 36 años. Fueron sus padres Don Alejando Baroni, de raíces italianas y Doña Elvia Rosa Rivas, merideña. Era un pequeño pueblo, con caminos de tierra y piedras, rodeado por haciendas de café, solo tenía una calle principal, sus calles eran empedradas, las familias del pueblo, hospedaban a los viajeros a precios módicos. Su infancia y adolescencia la pasó en Timotes, Estado Mérida, donde la educación estaba en precaria situación y no había escuela local. Su padre Don Alejando, buscó en la población de Palmira un tutor y educador que se hiciese responsable de la educación de su hijo, el seleccionado fue Don Fulvio, el cual por varios años se encargó de la educación del niño y lo hizo muy bien, pues su vida posterior así lo demostró.

Poco se sabe de los detalles de esa época. Vivieron en una zona llamada Los Limones, luego en Las Mesetas y en El Pueblo. Solo se cita que el joven Alejandro era muy aplicado y obtenía notas sobresalientes. Una vez culminados sus estudios secundarios, el 1933, ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Mérida, con un grupo de 100 estudiantes. En el año 1912, hubo manifestaciones estudiantiles de protesta en contra del régimen, en la Universidad Central, las cuales fueron solucionadas a la manera habitual de los regímenes militares dictatoriales, clausurando la educación universitaria en esa casa de estudios. En forma no oficial había unos médicos jóvenes graduados que previendo lo que el destino traería, viajaron a Estados Unidos de América y a Francia y se formaron para ser los pioneros que luego fueron. Podemos citar a los Dres. José Ignacio Baldo, Bernardo Gómez, Martin Vegas, Antonio José Castillo, Gustavo Machado, Pedro del Corral y Pedro Gutiérrez Alfaro.

Los cursantes del tercer año de Medicina, consideraron la conveniencia de hacer gestiones para que fuesen reabiertos los estudios médicos en la UCV y trasladarse a Caracas. El bachiller Héctor Jurado Roz se hizo responsable de ello y las reuniones se multiplicaron con ese fin. Tuvieron la fortuna de contar con la asesoría del Dr. José de la Trinidad Rojas Contreras, médico y abogado y después de múltiples gestiones el objetivo fue alcanzado y el 27 de octubre de 1936, se firmó un acta ordenando la apertura de los estudios médicos en la UCV. Firmantes de ese acta fueron los Dres: Beltrán Perdomo Hurtado, Pedro del Corral, Pedro Gutiérrez Alfaro y José de la Trinidad Rojas Contreras. El grupo de estudiantes se trasladó a Caracas y continuaron sus estudios en el cuarto año, en el ahora Palacio de las Academias, haciendo sus actividades prácticas en el Hospital Vargas de Caracas. Las Cátedras creadas en esa ocasión fueron: Patología Médica, Patología Quirúrgica, Obstetricia, Anatomía Patológica y Patología Tropical. Firmante por el Gobierno fue el Dr. Antonio Smith, Ministro de Educación. Al año siguiente el Dr. Antonio José Castillo, Rector de la UCV, le dio carácter legal y universitario al curso. El 3 de noviembre de 1939, en el acto de graduación, Alejandro Baroni Rivas recibió el titulo de Doctor en Ciencias Médicas, el nombre de la promoción fue el del profesor, ayuda y consejero, Dr. José de la Trinidad Rojas Contreras.

Médico Rural

Fue designado como médico rural en la población de Pregonero, Distrito Uribante, del estado Táchira, donde se destacó por su capacidad de trabajo, competencia y organización, hizo una gran labor sanitaria y asistencial. En 1942, logró interesar a un grupo de damas católicas de la localidad y organizó la atención materno infantil de la zona.

Carrera hospitalaria

En julio de 1944 se inaugura el Hospital San Roque de Pregonero, Estado Táchira con 35 camas con áreas pediátricas, de aislamiento y de casos especiales. El joven Baroni fue designado Director del Hospital y organizó el Servicio de Cirugía. Un cirujano hábil de San Cristóbal, el Dr. Romero Lobo, fue invitado de cortesía del Hospital y frecuentemente operó pacientes que le reservaban. Su ayudante y alumno fue el Dr. Baroni, allí realizó procedimientos quirúrgicos electivos y de urgencia, organizó los departamentos, se ocupó de la parte administrativa y del manejo y organización del personal. El presupuesto del Hospital era de Bs. 1.823 mensuales. Hubo expresiones de admiración sobre lo bien que funcionaba el Hospital. Se puede citar la del Dr. Romero Lobo: “… es un modelo para los institutos asistenciales del interior y es valiosa la labor desarrollada por el Dr. Alejandro Baroni Rivas” En una gira el Dr. Edmundo Fernandez, Ministro de Sanidad escribió “Pregonero tiene un bello hospital, limpio y bien atendido”. El joven recién graduado ya había decidido ser cirujano y en 1946, después de una brillante labor, regresa a Caracas, donde hizo un curso de Técnica Quirúrgica bajo la dirección del Dr. José de la Trinidad Rojas Contreras, su padrino de promoción.

Cursos en el Exterior

En 1946, por sus propios medios, se trasladó a los Estados Unidos, donde recibió un entrenamiento completo por 3 años. Ello merece un comentario detallado, pues completó su formación en los siguientes servicios y hospitales:

Massachusetts General Hospital – Boston
Clinica Lahey – Boston
Harvard Medical School-Boston
Tufts College Medical School-Boston
Deacones Hospital – Boston
New England Baptist Hospital-Boston
Worcester City Hospital – Massachusetts
Western University – Cleveland Ohio
Fue entrenado por los doctores Edward Benedict en cirugía de esófago, estómago y laparoscopia, Robert Linton, Parker y Hayden en enfermedades gastrointestinales y cardiovasculares, Sweet, Allen y Welch en cirugía esofágica y bilio-pancreática. Como sería competente el Dr. Baroni que fue entrenado en los mejores hospitales de Estados Unidos para la época y con los cirujanos más brillantes del momento. Dejó tan buena impresión que fue cirujano invitado en esos hospitales y servicios y en otros de Cleveland, Chicago, Saint Louis, Rochester, Texas, Denver y New York.

Carrera hospitalaria en Venezuela

Regresó al país en 1949, ya transformado en un cirujano de extraordinaria habilidad e ingresó al Departamento de Cirugía del Hospital Vargas, cuyo jefe era el Dr. Domingo Luciani. Comenzó una relación muy cordial entre el Jefe y su Adjunto y como muestra de ello citaremos un segmento de la carta del Dr Luciani al Dr. Baroni, cuando este último se despidió para ingresar en el Servicio de Cirugía II del Hospital Universitario de Caracas, en mayo de 1958: “Si alguna satisfacción he recogido es la de haber tenido la fortuna de ver agrupados alrededor mío a todos ustedes, Baroni, Gonzalez Celis, Maziotta y tantos otros cuya amistad es la mejor recompensa a mi modesta labor docente y hospitalaria“. El Jefe del Servicio de Cirugía II del Hospital Universitario de Caracas era el Dr. Jorge González Celis. Allí conocí al Dr. Baroni. En 1968, ganó la Jefatura del Servicio de Cirugia III del Hospital Ildemaro Salas del IVSS y siempre ascendiendo y progresando, en 1970, ganó la Jefatura del Servicio de Cirugía III del Hospital Dr. Miguel Perez Carreño del IVSS, al cual dedicó su tiempo y habilidades en forma integral. Durante 19 años fue el Cirujano Consultante del Sanatorio Antileproso de Cabo Blanco y su práctica privada la desarrolló en la Clínica Razetti, de Caracas.
 
El 27 de julio de 1956, contrae matrimonio con la Srta. Yolanda Zapata González, quien con orgullo llevó su nombre: Sra. Yolanda Zapata de Baroni y fué compañera inseparable en su viaje por la vida. Tuvieron tres hijos, Yolanda, Alejandro y Rosita.

Mi relación con el Dr. Baroni Rivas

En 1968 comencé mi internado rotatorio en el HUC y mi pasantía de Cirugía la hice por el Servicio de Cirugía II. Percibí la calidad humana y profesional del Dr. Baroni y tuve la fortuna de ser segundo ayudante en numerosas intervenciones hechas por él. Cuando ingresé en la Residencia de Postgrado de Gastroenterología, el Servicio de Cirugía II estuvo a mi orden para la atención de la especialidad, lo cual me dio una segunda oportunidad de trabajar con él. En 1970, trabajé en el Hospital Ildemaro Salas como Especialista Gastroenterólogo y nuevamente me fue asignado el Servicio del Dr. Baroni. En 1972, fui designado como Gastroenterólogo del Departamento de Medicina del Hospital Dr. Miguel Perez Carreño y otra vez atendí como especialista, pacientes del Servicio del Dr Alejando Baroni. Así, por circunstancias del destino, me encontré 4 veces en mi vida profesional con el Maestro y debo confesar que agradezco a la vida esa encuentro cíclico con el cirujano competente y hábil, con el Jefe de Servicio, apreciado, admirado y respetado y con una bella persona, amigo incondicional, amable y colaborador; quien no solo enseñaba sus habilidades y conocimientos de la Cirugía, sino que daba continuamente lecciones de vida.

El Dr. Baroni recibe su Título, de manos del Rector de la UCV, en 1939
Fig 2a. El Dr. Baroni recibe su Título, de manos del Rector de la UCV, en 1939
El Dr. Baroni recibe su Título, de manos del Rector de la UCV, en 1939
Fig 2b. El Dr. Baroni recibe su Título, de manos del Rector de la UCV, en 1939
Casos de Hipertensión portal

Aunque el Dr. Baroni era hábil en todo tipo de cirugía gastrointestinal, y biliopancreática, los casos de hipertensión con várices esofágicas sangrantes eran sus preferidos. En las décadas de los sesenta, setenta y ochenta, no existían algunos métodos de diagnóstico y tratamiento que hoy son comunes, tales como la ecografía y la ecoendoscopia, que permiten ver en detalle la morfología vascular de la hipertensión portal. No se había reportado la utilidad del Propranolol para bajar la presión portal, no se usaba Somatostatina y la vasopresina intravascular para casos de urgencia hemorrágica. No se había popularizado. la esclerosis endoscópica de várices esofágicas, ni la ligadura de ellas con bandas elásticas, ni se hacía radiología intervencionista para colocar prótesis vasculares entre la vena porta y las hepáticas.

Por ello, cuando ingresaba un paciente con sangramiento masivo por ruptura de várices esofágicas, lo que se podía hacer era hacer el diagnóstico endoscópico, tratar al paciente para compensar la hemorragia, se colocaban sondas de Linton o de Sengestaken-Blakemore, para comprimir mecánicamente los vasos esofágicos sangrantes y estudiarlo rápida y completamente, para planificarle una operación derivativa definitiva. El Dr. Alejandro Baroni y el Dr. Ricardo Molina Martí, establecieron con mi colaboración, el protocolo de estudio previo para llevar estos pacientes a la intervención en las mejores condiciones posibles y hacer la cirugía adecuada. Así, se hacían exámenes hematológicos y de laboratorio, evaluaciones cardio respiratoria, hepática y renal, que incluía urografía de eliminación, para asegurarse que el funcionalismo y la morfología renal permitían la intervención.

Se fijaba ésta a las 9 am, en un pabellón especial y a las 8 am, el paciente era trasladado al servicio de Radiología, donde se le hacía punción percutánea del bazo, para la esplenomanometría y la esplenoportografía. Una vez hecho el examen y con los cirujanos presentes, se hacía la revisión del estudio y se discutía y decidía la intervención adecuada. El enfermo era trasladado al pabellón de inmediato y comenzaba la intervención. El gastroenterólogo responsable del paciente, quien había hecho los exámenes previos, los acompañaba durante la operación y en muchas ocasiones filmaba el cine clínico del procedimiento realizado. Con este protocolo se trataron quirúrgicamente 45 casos, los cuales fueron objeto de una revisión y presentación en la Sociedad Venezolana de Cirugía y de una publicación en la Revista de esa Sociedad.

Tipos de intervenciones efectuadas:

Anastomosis esplenorenal proximal: se hacía la esplenectomía y se anastomosaba la vena renal izquierda a la vena esplénica.

Anastomosis espleno-renal distal: Se preservaba el bazo, el cual servía de drenaje a las várices esofágicas dilatadas y se hacía la anastomosis de la vena esplénica a la vena renal izquierda, latero-lateral o término-lateral, la que fuera más fácil técnicamente. Había que tener especial cuidado en la ligadura de las pequeñas colaterales de la zona pues eso mantenía el campo limpio y permitía la correcta anastomosis. Esta intervención fue la más frecuentemente usada.

Anastomosis mesentérico-cava: Se anastomosaba la vena mesentérica superior a la vena cava, usando una prótesis

Anastomosis onfalo-cava, si había una vena umbilical dilatada y permeable, se anastomosaba a la vena cava inferior. Se usó en un solo caso. (No se hizo anastomosis porto-cava, para evitar la encefalopatía post-operatoria, tomando como premisa que, mientras más lejos del hilio hepático se hace la anastomosis, esta complicación es menos frecuente)

Es de hacer notar que estas intervenciones largas y agotadoras por su duración y el cuidado extremo que debe tener el equipo quirúrgico, no producían cansancio en el Dr. Baroni, quien al terminar, parecía que estaba fresco, como cuando estaba comenzando.

Transposición de colon

Esta invervención era también una de las preferidas del Dr. Baroni. Se usaba en los casos de cáncer de esófago o estenosis esofágica severa no dilatable por ingesta de corrosivos. Tenía dos tiempos, uno abdominal y uno torácico. En el abdominal se desfuncionalizaba el colon derecho y el ileon terminal, tomando especial cuidado en conservar la irrigación vascular y en el tiempo torácico se hacía la resección del tumor esofágico o -sin necesidad de resecarlo, en estenosis corrosiva- se llevaba el colon derecho e ileon terminal por la vía retroesternal al tórax y se anastomosaba la porción inferior al estómago, yeyuno y esófago cervical o bien, la faringe al ileon terminal.

Anécdota de un camarógrafo

En cierta ocasión el Dr. Baroni estaba haciendo una trasposición de colon y quien esto escribe, filmaba la operación. Ya finalizando, solo faltaba hacer la anastomosis cervical. Súbitamente el Dr. Baroni detuvo la operación y se puso a observar con cuidado el segmento de ileon a anastomosar. Pasaron unos minutos sin ningún cambio de aspecto del ileón y -con todo respeto- los ayudantes le preguntaron si dudaba de la vitalidad del segmento, porque el aspecto era muy bueno. El maestro les dijo: “Se ve bien, pero algo me dice que no lo está. Voy a fijarlo al cuello y dejaré la anastomosis para un segundo día, quizá en 48 horas”. ¡Tuvo razón! Al dia siguiente el segmento a anastomosar se necrosó en 2 centímetros y en un segundo tiempo hizo la anastomosis la cual fue perfecta. Me causó gran impresión ver, como la experiencia y la veteranía previenen complicaciones.

Carrera docente

Recorrió toda la carrera docente, de Instructor, Profesor Asistente, Agregado, Asociado y Titular. Comenzó en el Departamento de Cirugía del Hospital Vargas y concluyó en el Departamento de Cirugía del Hospital Universitario de Caracas. Formó cirujanos en el Servicio del Hospital Ildemaro Salas del IVSS y en el Servicio de Cirugía del hospital Dr. Miguel Perez Carreño del IVSS. Redactó, junto con el Dr. Felix Eduardo Castillo, la declaración de principios de la docencia en el Hospital Pérez Carreño, con la cual se declaró al Hospital como Docente de Post-Grado. Fue Coodinador de la Residencia Universitaria de Cirugía General del Hospital Dr. Miguel Perez Carreño.

Trabajos científicos y condecoraciones

Fue autor de 40 trabajos científicos en todo el espectro de la cirugía y de 17 películas de cine clínico, algunas de las cuales obtuvieron premios en Congresos de Cirugía. Fue condecorado con la Orden Andrés Bello y de Mérito al Trabajo, ambas en Primera clase.

Sociedades Internacionales. Fue miembro de las siguientes instituciones:

Societé Internationale du Chirugie
International College of Surgeons
International Cardiovascular Society
International Leprosy Association
La persona

Dominaba con fluidez el inglés y el francés y se comunicaba perfectamente con cirujanos de los hospitales y servicios donde era invitado o cuando eran ellos invitados a Congresos de la Sociedad de Cirugía. Su trato personal fue afable, discreto, sencillo y cordial. Cuando ejerció la Jefatura de Servicio, inspiraba respeto y aprecio entre el personal médico y paramédico, sabía llamar la atención con justicia y equidad, ejerciendo su jerarquía sin atropellar ni humillar a nadie. Su familia es ejemplo de las virtudes que tenía. Su apreciada esposa Doña Yolanda Zapata de Baroni, recientemente fallecida, fue la perfecta compañera en su vida familiar y profesional.

Junto a su esposa, Sra. Yolanda Zapata de Baroni
Fig 3. Junto a su esposa, Sra. Yolanda Zapata de Baroni
Cierre:

En el año 2.000, ya jubilado, le diagnosticaron un Ca pulmonar y fue sometido a lobectomía. A los 2 años, presentó metástasis y decidió que había vivido plenamente. No quiso hacerse tratamientos heroicos, falleciendo el 6 de octubre de 2003, rodeado por su familia y en gracia de Dios, a los 89 años. He rendido un homenaje a un ilustre ciudadano, excelente cirujano, maestro siempre, uno de los mejores jefes Servicio que he conocido, amigo sin condiciones, bondadoso, enérgico, capaz y respetable. En fin, un personaje que no tendrá repetición.

Con sus colegas de promoción, celebrando un aniversario de grado
Fig 4. Con sus colegas de promoción, celebrando un aniversario de grado
El Dr. Baroni en compañía de su esposa y del Dr. Molina Martí
Fig 5. El Dr. Baroni en compañía de su esposa y del Dr. Molina Martí
Referencias

Conversacion con la Dra. Yolanda Baroni (octubre 2015)
Barrera Moncada Gabriel. Bodas de oro profesionales 1938-1989. Promoción médica JT. Rojas Contreras. Caracas, 1989
Romero LoboFrancisco. Monografía médico social de Pregonero. Obra desconocida de un médico rural. Diario Católico. San Cristóbal
Molina Martí Ricardo.Discurso en la Jubilación del Dr. Alejandro Baroni Rivas. Octubre 26, 1977
Diario El País. Diciembre 21, 1945
Baroni A, Carrillo N. Cirugía de la Hipertensión portal. Experiencia personal en 45 intervenciones quirúrgicas. Rev Soc Venez Cirugía 1979; XXXII: 50 – 58.
Baroni A, Molina R, Carrillo N, Zambrano N, Ayala J. Anastomósis espleno renal distal (Warren-Zeppa) Comunic preliminar. Rev Soc Venez Cirugía 1981; XXXIV: 43–46
Baroni A. Sustitución total del estómago mediante trasplante ileo-ceco-.cólico. Bol Soc Venez Cirugía 1960; XIV (59-60): 261 - 272
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