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Dr. Luis Enrique Torres Agudo

Por: NurisGonzález | Publicado: 25/10/2013 01:03 |
Nació en Guacara, Estado Carabobo, el 20 de Enero del 1926, hijo de Luis Torres Flores y Carmen Artemia Agudo de Torres. Realizó sus estudios de primaria en Valencia, en la Escuela Pedro Alexander y Sebastián Echeverría hasta 5to grado y el 6to grado en la Escuela Arturo Michelena, donde escuchó clases de la las maestras Juanita Cadejo, Consuelo Navas y de los maestros S. Echeverría Lozano y del Abogado José Dionisio Morales, verdaderos forjadores de juventudes. En las aulas de estos institutos compartió con sus compañeros José Luis Curvelo y Leopoldo Iñiguez. Curso sus estudios de bachillerato en el Liceo Pedro Gual los 4 primeros años, teniendo los mejores recuerdos de sus profesores Ponce Bello, Alfredo Celis Pérez, Fernando Guerra Méndez (quien se desempeñaba en la Cátedra de Botánica), Fabián de Jesús Díaz, Francisco Melet, el Dr. Henríquez Herrera Guillot, Betancourt y Galíndez, Sorda, Agustín Hurtado y Darío Hoffman, quienes dejaron profundas huellas en la tierra fértil de su adolescente espíritu. Era el Liceo Pedro Gual baluarte indiscutible de la educación carabobeña y en sus aulas tejió sueños e hilvanó esperanzas junto a sus compañeros José Rafael Guevara, Ricardo Flores Cortez, Enrique Arcay Solá, Carlos Rogelio Peraza, José Rodríguez, José González Garmendia, Lovera, y Henríquez; cohorte estudiantil de primer orden y en la que descollaría Alcides Rodríguez, a la postre médico e ideólogo del partido comunista, quien abandonaría las aulas liceístas hablando perfectamente el inglés y el francés. Torres Agudo, nunca le olvidaría y aun no se explica como este hombre que llegó a dominar siete idiomas murió en la indigencia y totalmente ignorado. “Venezuela y Carabobo están en deuda con él”, suele afirmar LETA en sus tertulias de evocación de tiempos idos.

El último año lo culmina en el liceo Aplicación de Caracas (1942). Ingresó a la Universidad Central de Venezuela donde obtuvo el título de Médico Cirujano General el 31 de Julio de 1950. Durante sus Estudios Universitarios se residenció en una casa en Monte Piedad, donde diariamente subía 106 escalones, circunstancias que se transformaban en una verdadera calamidad en tiempos de lluvias cuando debía recurrir a “Zapatos de Ganchos” para escalar la empinada y resbaladiza cuesta. De noche se reunía a estudiar en Plaza Paguita, frente a la Prefectura Catedral, donde al retirarse guardaban sus sillas. De esos tiempos LETA recuerda a sus condiscípulos: C. Rogelio Peraza, Castrillo, Iñiguez, Adianza, y Rodolfo Celis. Recibió clases de los Famosos José (Pepe) Izquierdo, Francisco Montbrum, Augusto Písuñer, Marcel Granier, José Antonio O' Daly y Félix Pifano. De este último le impactarían el carácter profético de sus clases sobre el paludismo. Era imponente la presencia de estos docentes cuyo arte académico y conocimientos los hacían ver fuera del contexto de la realidad, infundiendo en sus alumnos un sano temor al escribir o responder oralmente a sus preguntas, temor al no querer hacer el ridículo ante ellos. Tal era la autoridad y prestancia de aquellos catedráticos.

Su vocación por la Obstetricia surge, entre otras variables que comentaremos más adelante, del impacto que le produjera la magistral clase dictada por el profesor R. Viso Pitaluga la cual versó sobre cardiopatía y embarazo. Los nombres de Miguel Pérez Carreño, Blanco Gasperi y Posada Jacovish son otros de los grandes docentes de quienes recibiera los conocimientos en el arte de curar y de los que en el futuro, Torres Agudo recordaría con respeto y admiración. 
Apenas recibe el título de médico (31 de Julio de 1950) y con el orgullo de haber obtenido la medalla de honor como interno de la Maternidad Concepción Palacios durante el curso de perfeccionamiento obs-tétrico (1949–50), decide tomar el rumbo hacia Carabobo en compañía de Pedro Vicenteli, ya que el presidente del estado, Ruiz Miranda, le había ordenado trasladarse a Güigüe a fin de remplazar a la Dra. García (Médico de origen cubano, que había finalizado su pasantía rural), el primero de octubre de 1950 se inicia como Médico Rural del Hospital Distrital de Güigüe “Dr. Carlos Sanda” donde le tocó compartir su actividad médica con el Dr. Francisco Villarroel, el Bionalista Giovanni Gutic y Matías González quien le proporcionaba anestesia a las pacientes que requerían de parto instrumental. Torres Agudo acudía a los dispensarios y atendía partos domiciliarios con la ayuda de las comadronas: Irene Martínez en Yuma, Evangelista Silva y Rosa Díaz. Llegó a desempeñarse como médico residente y encargado del Servicio de Obstetricia del Centro de Salud “Dr. Carlos Sanda” de Güigüe. 
En el dispensario de Yuma desplegó una gran labor, con él colaborarían los farmaceutas: Ramón Rojas Jaén, Strauss y Matías, en Cirugía el Dr. G. Suárez y en Pediatría el Dr. Buenaventura Bernal. 
Los Médicos rurales de Belén y Manuare acudían una vez por semana y hacían guardias, se estaba dando así un paso hacia la integración asistencial.
Se desplegaba una actividad médica intensa, sin descanso, la satisfacción era resolver los casos localmente y bajo un clima de rivalidad cordial competían los centros de Güigüe con el de Caucagua y Chivacoa.
En 1958 se traslada a Valencia al Hospital Central donde ingresa al Departamento de Obstetricia como Residente B.
Había llegado el momento de desarrollar la vocación nata de Obstetra, quizás trasmitida por su madre, Doña Carmen, quien tenía interés y conocimientos en el arte de partear, además su inclinación por la protección de la mujer embarazada había sido puesta de manifiesto cuando siendo interno de la Maternidad Concepción Palacios tuvo que actuar en rescate de las pacientes allí internadas cuando los sótanos de esta institución se inundaron en 1950. 
Aún recuerda LETA como con ayuda de sus compañeros sacaban a las parturientas puérperas a través de las claraboyas.
Además de sus pasantías por el Hospital Vargas, el Periférico de Catia y la docencia tutelar que sobre él ejerciera el Dr. Viso Pitaluga, sellaron su destino como Obstetra. En la Maternidad del Hospital Central se integra al equipo médico que más prestigio ha dado a dicha institución: Antonio José Tovar, José Luis Fachín de Boni, José María Sanda, Julio Maldonado Peña, José Manuel Isaacs, Armando Arcay Sola.
Allí LETA desplegaría una amplia y encomiable labor como Obstetra y Docente, por ascenso ocuparía los cargos de: Instructor a tiempo Convencional (1961); Instructor B a medio tiempo (1962). Instructor B a tiempo completo (1963); Instructor A a tiempo completo, profesor Asistente (1964 – 69), Jefe de la Cátedra de Obstetricia (1969), Jefe Interino de la Cátedra de Obstetricia (1973), Jefe Interino del Departamento de Obstetricia y Ginecología (1973); Profesor Agregado del mismo departamento desde 1983 hasta 1986 cuando fue jubilado. Otros cargos: Adjunto residente en el Hospital Central de Valencia en 1981 y Médico Jefe del Servicio 3 de Maternidad del H.C.V.
Su labor hospitalaria queda descrita en el relato que de la intrahistoria de la Maternidad del Hospital Central de Valencia hiciera el excelso docente Dr. José Luis Fachín de Boni: “Torres Agudo Obstetra de gran valía, laborioso y responsable, ejerció el cargo de jefe de los departamentos de Obstetricia (Hospitalario y Docente), con acierto” por ello LETA “es otro de los importantes baluartes de la Maternidad”. Certificación como ésta llena de orgullo a nuestro corazón y por vía doble: la de alumno y biógrafo. 
El 3 de diciembre de 1955 contrajo nupcias con la distinguida Señorita Elina Strauss, la cual se convertiría en la compañera de toda su vida, consolidando un hogar estable y ejemplar y que dio fruto a cinco vástagos, dos varones y tres hembras: Luis Guillermo (médico), Mairelina (odontólogo), Vivian (ingeniero), Carolina (médico) y Luis Enrique (abogado). 
Su labor asistencial fue amplia, dedicó gran parte de su vida a la asistencia, primero como estudiante: Interno en el Servicio de Dermatología del IVSS de Caracas en 1948-1950, de 1949-1950
Interno por concurso en la Maternidad Concepción Palacios donde ganó Medalla de Oro y Diploma de Oro como Interno más destacado; y, como graduado:
Médico Ad-honorem de Consulta Prenatal del Centro Barreto Lima en 1962-1966.
No fue ajeno a la actividad gremial, así lo encontramos en 1961, ejerciendo como Vocal a la Secretaría del Colegio de Médicos del Edo. Carabobo, y en el período comprendido entre 1961-1962 como presidente del Colegio de Médicos del Edo. Carabobo, entre 1962-1963 se desempeñó como Miembro del Tribunal Disciplinario de dicha corporación gremial, desde 1965-1966 como Vocal de la Tesorería.
Entre 1971-1972 desplegó una interesante labor como integrante de la Comisión de Cultura del Colegio Médico de Carabobo.
Sin duda alguna que esa última misión ha tenido que ver con su inquebrantable vocación de Promotor Cultural.
Perseverante y entusiasta de la actividad del Ateneo de Valencia desde 1968, Jurado de Admisión y Calificación del Salón Arturo Michelena, parte de la Directiva del Ateneo de Valencia en 2 oportunidades.
Esta vocación surge durante los dos últimos años de su carrera cuando se convierte en asiduo visitante de exposiciones y galerías de artes, allí se despierta el interés por la Pintura, la Escultura y la Cerámica, sus conocimientos en las Artes lo llevan a formar parte de numerosos jurados donde
pone en práctica sus conocimientos y su acertada crítica en la valoración de las obras de arte sometidas a consideración. Su inquietud permanente por la superación profesional, lo estimuló a participar en otras actividades, entre la que destaca: Curso de Inglés en conversación de la Universidad de Carabobo 1967. Fue delegado y participante activo en III Jornadas “Dr. Ramón Arcay Tortolero” en 1967, en 1969 participó en las Jornadas “Dr. Jorge Lizarraga” en el Hospital Central de Valencia. En 1970 fue Ponente en el 4º Congreso Venezolano de Obstetricia y Ginecología con el tema “Estado actual de la Docencia Obstétrica de Pre y Post Grado en Venezuela”, en 1972, fue asistente participativo en la 7ª Reunión Nacional de Obstetras y Ginecólogos en Mérida, en 1972 y 1973 fue designado como Representante del Departamento de Obstetricia al Seminario de Reproducción Humana patrocinado por la A.V.E.F.A.M.; en 1973 asistió como participante al Curso de “Avances Recientes en Fertilidad Humana” programado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins Baltimore, Maryland USA. Publicó como autor o colaborador los trabajos de Investigación “Uso del Sulfato de Esparteína en Obstetricia”, “Rotura Espontánea de Hígado durante el Embarazo”, “Consideraciones sobre el Embarazo Ectópico Tardío”, “Cardiopatía y Embarazo”, “Estudios Sobre la Capacidad Docente del Hospital Central de Valencia”, “Estudios de 20 Años de Mortalidad Materna en el Hospital Central de Valencia 1960 -1980”. 
Su actividad docente fue reconocida por sus alumnos quienes lo designaron Padrino de la VIII Promoción de Médicos en 1971, Profesor homenajeado y encargado de dictar la última clase de la XVIII Promoción de Médicos Cirujanos “Dr. Francisco Montoya Travieso” en 1981, Profesor Homenajeado en la XXI Promoción de Médicos Cirujanos “Dr. Pedro Ojeda Illas” en 1984; le fue otorgada la Orden en I Clase Dr. Miguel José Sanz, el Botón de Oro de la Ciudad de Valencia el 27 de agosto de 1991. Es además Miembro de la “Sociedad Venezolana de Salud Publica”. La Sociedad de Obstetricia y Ginecología le otorgó con motivo de sus Bodas de Oro Profesionales el Diploma de Miembro Honorario y la Universidad de Carabobo la Orden “Alejo Zuloaga Eguzquiza” máximo galardón que dicha institución concede a sus mas meritorios docentes. Desde su jubilación de la Universidad y del Hospital Central de Valencia se ha dedicado a la atención médica privada, la cual ha ejercido con acierto y en la que se ha ganado un sólido prestigio, transmitido en varias generaciones de familias que han contado con su experiencia, conocimiento, solícitos cuidados y apoyo humano sincero.
Luis Enrique Torres Agudo, médico, obstetra, amante de las artes plásticas, coleccionista, padre, profesor y amigo.
De trayectoria ejemplarizante, hoy retirado de las lides profesionales, muy en contra de su voluntad y por recomendaciones de sus médicos y amigos, comparte con su esposa, sus hijos y nietos la calidez de un hogar que es orgullo para todos los carabobeños.
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