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Dr. Ramón Antonio Castro Álvarez

Por: NurisGonzález | Publicado: 23/10/2013 20:40 |




1944-2013

En un extracto del Juramento Hipocrático reza lo siguiente:
“..Venerar como a mi padre a quien me enseñó este arte, compartir con él mis bienes y asistirle en sus necesidades; considerar a sus hijos como hermanos míos..”
Recientemente, el 19 de agosto del presente año, recibimos la penosa noticia del fallecimiento del Dr. Ramón Castro Álvarez; aún sorprendidos por tan lamentable pérdida me fue pedido que escribiera una semblanza de quien en vida fuera mi maestro, amigo y consejero, con quien tuve la dicha de compartir muy de cerca más de 25 años en lo profesional y lo personal.
Ramón Antonio Castro Álvarez nació en Valle de la Pascua, estado Guárico, el 28 de agosto de 1944, hijo de Martín Castro Castillo y María Mercedes Álvarez.

La infancia la vivió a plenitud en su pueblo natal. Su madre, hermano y amigos de la infancia, lo recuerdan como un niño inquieto y ávido de conocimientos. En los pasillos del Liceo José Gil Fortoul cultivó el interés por la música clásica, el arte y la ciencia de la mano de sus profesores y de manera muy interesante, compartió ese mismo gusto por nuestra música y tradiciones venezolanas. En su pueblo natal practicó la amistad verdadera como valor esencial de la vida, al punto que aún mantenía estrecha relación con muchos de los que fueron amigos de su infancia.

Se trasladó a Valencia a estudiar Medicina en la Universidad de Carabobo y obtiene el título de Médico Cirujano el año 1971. Con entusiasmo y miles de sueños va a Puerto Cabello donde en el Hospital Adolfo Prince Lara se desempeña como residente desde 1971 a 1973. Desde sus primeros pasos demostró gran interés por la Medicina Interna como especialidad, ese interés fue estimulado por la experiencia de compartir con sus profesores a quienes siempre tuvo en muy buena estima, entre ellos resaltan el Dr. José Antique y el Dr. Antonio Delgado Almeida, y más tarde tendría la importante influencia del Dr. José Enrique López.

Viajó con mucho esfuerzo a Caracas en el año 1973, con el objeto de cursar el post grado de Medicina Interna en su querido Hospital Vargas de Caracas. Allí se desempeñó como presidente de la sociedad de residentes y obtuvo, en el año 1977, el título de Magister Scientarum en Medicina Interna. Durante su paso recibió la influencia de sus maestros, quienes definitivamente fueron determinantes en el futuro del Dr. Ramón Castro; cabe mencionar a los doctores Ron Pedríque, Carlos Moros Ghersi, Otto Lima Gómez, Luis Enrique Layret, Rafael Ángel Barreto entre otros. Seguidamente curso postgrado de Medicina Critica en el Hospital Vargas de Caracas en los años 1978-1979.

Su gran vocación era la enseñanza de la Medicina Interna. Desde muy temprano en la cátedra de Medicina del Hospital Vargas de Caracas, dio sus primeros pasos como instructor; posteriormente el año 1980 conoce al Dr. Luis Martínez Iturriza, quien lo invita a formar parte del Servicio de Medicina Interna del Hospital Militar de Caracas “Dr. Carlos Arvelo” y fue allí donde desarrolló la mayor parte de su carrera docente, ganándose el aprecio y la admiración de cada uno de sus alumnos a quienes con esmero se dedicó a enseñar Medicina Interna y algo más..

La experiencia de pasar revista médica, discutir un caso clínico o un seminario con el Dr. Ramón Castro eran totalmente enriquecedoras; en esas actividades no solamente se enseñaba medicina, en ellas él también se preocupaba porque cada uno de sus discípulos utilizaran de manera correcta el castellano. Además en sus enseñanzas, siempre estuvo la gran preocupación por inculcar la importancia de los aspectos éticos del ejercicio de la medicina y la condición humana del médico internista.

Su trayectoria en el Hospital Militar dejó una huella profunda, incentivó la actividad científica y académica desde la presidencia de los Coloquios Médicos, que se ocupa de organizar anualmente las jornadas científicas de ese hospital; ayudó a proyectar, puertas afuera, el postgrado universitario de Medicina Interna de este Centro y le tocó ser tutor de numerosas tesis y padrino de promoción en múltiples oportunidades.

Sin duda el Dr. Ramón Castro fue un ser humano de esos que pocas veces encontramos en la vida y quien dejó una huella profunda en todos los que lo conocimos, sin importar el tiempo de esa relación; ya que tenía la virtud de hacerse conocer y ganarse el aprecio de quienes se le acercaban en muy poco tiempo.

El Dr. Ramón Castro vivió la vida con pasión e intensidad. Cualidades tenía muchas entre ellas era un hombre amable, conciliador, ético en todos los aspectos de su vida y entregado al trabajo de manera ejemplar, no hubo tareas ni proyectos que llevara a cabo que no concluyeran exitosamente, y cada uno de ellos marcó un punto de referencia en la Medicina Interna de Venezuela. Como ejemplo destacan el impulso y proyección, a nivel nacional e internacional que le dio a la especialidad durante el período 1996 a 1998 en que fue presidente a la Sociedad Venezolana de Medicina Interna, así como cuando interviene como fundador y presidente de la hoy creciente Sociedad Latinoamericana de Medicina Interna (SOLAMI), donde cultivó las mejores relaciones con sus miembros y países que la componen. En varias oportunidades fue presidente de los comités organizadores y científicos de Congresos nacionales e internacionales de Medicina Interna, cada una de esas tareas representaban un reto que llevaba a cabo de manera ejemplar y en las que su capacidad de trabajo y organización, lo hicieron merecedor del aprecio y reconocimiento de todos los que de alguna manera se vieron involucrados en su equipo de trabajo. Fue además asesor permanente de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna y colaborador incondicional de otras sociedades científicas, a las que de manera desinteresada, les dio su apoyo cada vez que le era solicitado.

Fue un Internista ejemplar y modelo para las nuevas generaciones, defensor en todas las palestras de la Medicina Interna como especialidad y del internista como especialista, impulsó desde la Sociedad Venezolana de Medicina Interna proyectos que hoy en día son realidad como el programa de recertificación y el programa de actualización en Medicina Interna PROAMI, del que fue presidente del comité científico.

Destacado orador, cada conferencia la preparaba cuidando de manera obsesiva cada detalle; deja un valioso legado escrito, plasmado en artículos, capítulos de libros y ensayos donde toca los más variados tópicos de la medicina en lo científico y doctrinario.

Recibió a lo largo de su carrera innumerables premios y reconocimientos, cabe destacar el otorgado por el American College of Physicians como Internista del año 2000 y los recientemente otorgados por la red de Sociedades Científicas de Venezuela, en tributo a su labor en pro de la ciencia y medicina venezolana y finalmente el merecido premio al internista del año 2013, otorgado por la Sociedad Venezolana de Medicina Interna.

En el ámbito del ejercicio privado también se destacó, inicialmente en una modesta consulta en la zona de los Ilustres en Caracas y posteriormente en el Centro Medico Loira del que fuera miembro fundador, institución a la que entregó los mejores años de su vida y en la que dejo los más gratos recuerdos en quienes le acompañaron durante tantos años.

Ramón Castro fue un hombre de fe inquebrantable, su devoción por la Virgen de la Candelaria y el Dr. José Gregorio Hernández le dieron las fuerzas necesarias para sobrellevar la penosa enfermedad que lo asaltó de manera inesperada a comienzos de este año y durante la que a todos nos dio, día tras día, ejemplo de entereza, valentía y fe.

Se apasionó por la pintura y el arte venezolano en todas sus manifestaciones; durante años, con su querida esposa Glenda, se dedicó con esfuerzo a coleccionar obras de artistas venezolanos, cada una de ellas tenía una historia y un significado particular y escuchar cada una de esas historias de la mano del Dr. Castro, era una experiencia inigualable. Su otra pasión el deporte, particularmente el béisbol venezolano, aficionado como ninguno, de sus gloriosos Leones del Caracas equipo al que fielmente seguía cada temporada.

Ramón Antonio Castro Álvarez fue un esposo y padre ejemplar, eje y guía de una hermosa familia a quienes sin duda se entregó y dejo el ejemplo de ser un gran hombre. Seguro estoy que su esposa Glenda y sus hijos Ramón, Jorge, Glenda y Alejandro así como también, su hermano Ricardo y su querida madre, le van a extrañar por siempre; pero no me cabe duda de que su buen consejo y las lecciones que dio hasta el último día de su vida, servirán para aliviar esa tristeza y sobrellevar el futuro que cada uno tiene por delante.

El Dr. Castro fue un ciudadano ejemplar, venezolano y llanero orgulloso de sus raíces, cultivó la amistad como pocas personas saben hacerlo y a lo largo de su vida dejo amigos por todos los rincones del mundo. Siempre tuvo una palabra oportuna para todos los que se le acercaron a pedir un consejo, expresión de su nobleza y condición de buen hombre.

No puedo dejar de referirme a sus pacientes que aún lloran su partida, el Dr. Ramón Castro se ganó el aprecio y agradecimiento de cada uno de ellos y sus familias a quienes se entregó plenamente con el único norte de hacer el bien.

Finalmente no quiero dejar de hacer mención al eterno agradecimiento que tendremos mi familia y yo con quien en vida fuera mi maestro, guía y el mejor de los amigos, cuyo recuerdo y ejemplo estará presente en cada momento de nuestras vidas.

Gracias Maestro

Dr. Carlos E. Fernández R.
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