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Dr. Manuel Ortega Sánchez

Por: NurisGonzález | Publicado: 10/12/2011 04:04 |




Psiquiatra de dilatada trayectoria docente y profesional, es uno de los fundadores del Grupo Humana Asistencia Caracas.

Enfrentado a diario con el impacto de la crisis en la psiquis colectiva, reclama una mirada más atenta sobre las necesidades emocionales del venezolano.
Manuel Ortega es caraqueño y acaba de cumplir 60 años.

Confiesa haberlos celebrado “muy orgulloso de la vida transcurrida”.

Casado en segundas nupcias con Conchita Martín, tiene cuatro hijos, cuatro nietos y dos más en camino. En sus ratos libres juega tenis, nada y disfruta como sommelier de vinos. También es un aficionado a los toros.

Su vocación se gestó en la niñez: su padre, José Ortega Durán, también fue psiquiatra. Se graduó de médico cirujano en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1971 y realizó la especialidad en Psiquiatría en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo. Desde 1977 ejerce la docencia en la UCV y coordina la Sección de Psiquiatría de Enlace del Hospital Universitario de Caracas. En el año 2001 recibió el Premio Nacional de Medicina “Dr. Luis Razetti”.

En 1998, junto a sus compañeros de promoción Cecilia Carvajal y Pedro Delgado, fundó Humana Asistencia Caracas (www.humana.com.ve), una institución que ofrece atención integral en diversas especialidades médico-psicológicas y psicoterapéuticas. Hoy es el director de Humana Docencia,

del ala docente del grupo.

“Nunca converso con mi esposa sobre mis pacientes. Ella ni siquiera sabe a quién atiendo. El acceso a la intimidad de las personas implica una ética rigurosa”

¿Qué ventajas le brinda, como padre y esposo, ser psiquiatra?

La gente piensa que los psiquiatras siempre andamos diagnosticando,

analizando o explorando la mente de nuestros familiares, amigos y conocidos. Nada de eso es así. Uno aprende rápido que una cosa es el trabajo y otra la vida fuera del consultorio, que es como la de cualquier persona.

¿Se ha deprimido alguna vez?

Nunca he tenido una depresión clínica. Cuando mi papá murió me sentí muy mal. Tenía 17 años y fue un momento difícil porque estaba empezando la universidad. Estuve golpeado por un tiempo.

¿Tiene fobias?

Sí, a los dentistas. Es fuerte. Me armo de valor y entiendo que hay que ir, pero no me es fácil.

¿Usted va a terapia?

La mayoría de los psiquiatras y psicólogos vamos a psicoterapia como parte de la propia exigencia profesional, y nos da los mismos beneficios que a los otros pacientes: recursos para enfrentar problemas, mayor tolerancia, comprensión de la gente y aceptación de las limitaciones.

¿Algún caso lo ha marcado emocionalmente?

Muchos. Un psiquiatra aprende a manejar las distancias: lo suficientemente cerca como para lograr una resonancia afectiva con el paciente (que se sienta atendido y acompañado) y adecuadamente lejos para que su problema no lo

afecte. Pero me han movilizado muchas veces. Hay casos tan dolorosos y terribles que no hay manera de que uno, como ser humano, no se conmueva.

¿Cuál es la clave para preservar la salud mental?

Desarrollar lo bueno y sabroso de la vida. Hay que procurarse placer, hacer lo que a uno le gusta y rodearse de personas que aporten satisfacciones. Eso es lo que nos permite tener la fortaleza necesaria para luchar. Cuando las personas no tienen la posibilidad de gozar, no hay salud mental posible.

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