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Dr. Humberto Atencio Morillo

Por: NurisGonzález | Publicado: 06/06/2011 08:02 |




Otro trabajo de interés para nuestra relación histórica fue el que trataba sobre la terapéutica quirúrgica de la úlcera gastroduodenal, por el Dr. Humberto Atencio Morillo. En esa revisión, señalaba el Dr. Atencio que antes de Billroth, en 1881, el tratamiento fue siempre médico, pero que desde 1900, después que Moynihan puso de relieve la prevalencia de la úlcera gastroduodenal y desarrolló su diagnóstico, se operó un alto porcentaje de pacientes que, o bien no respondían de inmediato al tratamiento médico, o experimentaban alguna recidiva. Agregaba luego el Dr. Atencio que: "desde 1925, mejor conocida la patogenia y evolución de la úlcera y en presencia de trastornos post-operatorios varios, úlcera péptica, dumping síndrome, etc., el número de pacientes derivados a la cirugía es mucho menor. De las úlceras duodenales se operan alrededor de un 6 a 14% y de las gástricas de un 19,3 a un 65". Esta última cifra corresponde a la Mayo Clinic". Se consideraban para entonces cinco principales indicaciones quirúrgicas: perforación, obstrucción, hemorragia, sospecha de malignidad e intratabilidad médica. Las perforaciones se trataban quirúrgicamente con el cierre simple de la úlcera, sólo o combinado con gastroenteroanastomosis o gastrectomía subtotal. En lo que a la obstrucción respecta, Atencio diferenciaba la retracción cicatricial irreversible de la úlcera hasta el punto que impide el libre paso de los alimentos del estómago al intestino, de la obstrucción pasajera que acompaña a veces a la úlcera duodenal aguda, pilórica o antral, producida por edema inflamatorio y espasmo local, pero que responde a un tratamiento médico intensivo, basado en aspiración gástrica continua, antiácidos, antiespasmódicos y dieta blanda y fraccionada. Para las úlceras sangrantes recomendaba Atencio hospitalización, reposo en cama, alimentación blanda fraccionada, alcalino, antiespasmódicos y adecuada utilización de transfusiones, con cirugía, fundamentalmente gastrectomía subtotal, para aquellos que no respondían al tratamiento médico y continuaban sangrando. Decía el Dr. Atencio que: "Todas las indicaciones y argumentos de la terapéutica quirúrgica de la úlcera sangrante están basadas en la presunción de que la operación será realizada por un cirujano competente. Se ha sugerido que un cirujano cuya mortalidad en cirugía gástrica electiva excede del 5r% no debe ser escogido para realizar operaciones en pacientes con úlceras sangrantes. Es preferible tal vez continuar con el tratamiento médico".

Para la sospecha de malignidad Atencio citaba a W. L. Palmer con elementos clínicos, examen físico, estudios de acidez gástrica, citología (mediante aspiración o cepillado gástrico) (***), signos radiológicos, entre éstos, la rápida disminución del tamaño del cráter ulceroso en pocas semanas de lo que se consideraba en aquel entonces como una terapéutica adecuada.

En lo que a intratabilidad de las úlceras se refiere, expresaba Atencio que: "Existe un 20% de pacientes ulcerosos en los que el tratamiento médico no da el resultado apetecido... Existe un grupo, y no pequeño, en nuestros pacientes de hospital en los que materialmente no puede hacerse un tratamiento médico cuidadoso, que tarde o temprano termina por aceptar la intervención quirúrgica... En general se ven libres de molestias para siempre y el riesgo quirúrgico es solamente un poco mayor que el del tratamiento médico, 5% de mortalidad quirúrgica contra 2% de mortalidad por tratamiento médico".

Concluía el Dr. Atencio su revisión citando al profesor A. C. Ivy: "Todos nosotros, sin embargo, esperamos que llegue el día en que las operaciones mutilantes no sean ya necesarias. Los conocimientos actuales cimentan la base de una esperanza para que la investigación del futuro nos proporcione una droga innocua -sic- oralmente activa, capaz de evitar específicamente que la célula parietal segregue ácido o de hacer que las mucosas gástrica y duodenal sean menos susceptibles a su acción". Proféticas palabras que hoy en día se ven cumplidas con la aparición de los inhibidores de bomba de protones, precedidos por los bloqueadores de los receptores H2 histamina (42), medicamentos que hoy en día usamos rutinariamente en nuestra práctica profesional (****).

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