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DR. ROBERTO ROMERO GALUÉ

Por: NurisGonzález | Creado: 07/02/2017 01:34 |

Un perinatólogo que triunfa en el mundo

El título de médico cirujano de Roberto Romero Galué lleva un aderezo, se graduó con honores, con el reconocimiento de Máxima Calificación como estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia. Uno de los primeros en su promoción. Y desde aquel 1974, pasaron más de 30 años para que LUZ le entregara una segunda medalla, la del Doctor Honoris Causa.

Romero Galué, detrás del podio del auditorio del Museo de Arte Contemporáneo del Zulia, recuenta uno y otro momento: “En 1974 recibí de la Universidad del Zulia mi primera medalla, con el Doctor Honoris Causa recibo la segunda. Por eso quiero expresarles mi gratitud por este gesto”. Más de 200 personas, entre estudiantes, doctoras y doctores, escuchaban con atención su discurso, que poco a poco se convirtió en una ponencia sobre perinatología, rama de la medicina a la cual ha dedicado su carrera.

De los condecorados, él fue el orador. A los 15 minutos de subir al escenario, su acento académico, evidentemente trastocado por un inglés que aprendió en Estados Unidos, se hizo eco en el auditorio. Y terminó como empezó, con una voz entre dulce y metálica; recitando un poema de Rudyard Kipling: “Cuando vayan mal las cosas / como a veces suelen ir,… / cuando tengas mucho haber / pero mucho que pagar, / y precises sonreír / aun teniendo que llorar, / cuando ya el dolor te agobie… / Date una tregua, ¡pero no claudiques!”.

Ciudadano del mundo

Roberto Romero Galué hizo la carrera como médico e investigador en los Estados Unidos. Por ello, desde 1992 hasta hoy dirige el Centro de Investigaciones Perinatales del Instituto Nacional de Salud, de Maryland. Según Rafael Molina Vílchez, Romero es el primer investigador en perinatología del mundo. No por casualidad es autor, coautor y editor de distintos libros sobre obstetricia y ginecología, entre ellos: Ultrasonido en Obstetricia, publicado en 1984; Principios y práctica de la Ultrasonografía en Obstetricia y Ginecología (1991); y Parto Pretérmino (1997).

“Yo soy ciudadano del mundo; yo soy venezolano, pero ciudadano del mundo, y los conocimientos que yo he generado son usados aquí, en Venezuela. Así que yo soy la generosidad de Venezuela para el mundo”, asegura Romero Galué, quien se radicó en Estados Unidos desde la década de 1970.

“Hay que estudiar y estudiar para alcanzar lo que estos discípulos mío -Rafito Molina y Roberto Romero- lograron”, recuerda el gineco-obstetra José Trinidad Martínez, quien también recibió el Doctor Honoris Causa de LUZ, en marzo pasado.

PREMIOS RECIBIDOS

● Premio Máxima Calificación de la Universidad del Zulia (1974)

● Premio Meehan-Miller, como Jefe de Residentes del Centro Médico de Yale-New Haven (1979)

● Premio de la Sociedad de Obstetras Perinatólogos (1988)

● Premio al Mérito Científico del Instituto Nacional de Salud (1991)

● Premio a la Excelencia en la Investigación de la Sociedad de Obstetras Perinatólogos (1993)

● Premio de Servicios Distinguidos de la Sociedad Internacional de Ultrasonido en Obstetricia y Ginecología (1995-2000)

● Medalla de Oro de la Sociedad Internacional de Sonido en Obstetricia y Ginecología (2004)

● Doctorado Honoris Causa de la Universidad Católica de Chile (2004), y otros tres entregados por distintas universidades de Perú (2004)

● Doctorado Honoris Causa de la Universidad del Zulia (2007).


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Dr. Luis Maggi Calcaño

Por: NurisGonzález | Creado: 07/02/2017 01:22 |

Nada más grato y satisfactorio para mí que este compromiso de reconocer méritos a quien los tiene de sobra, pues bien, de eso se trata esta noche, hacer un homenaje sincero y un reconocimiento justo a una persona excepcional, a un auténtico maestro de generaciones, a un psiquiatra integral. Todo eso y mucho más, es a mi juicio el Dr. Luis Maggi Calcaño, un hombre sencillo y generoso, ese mismo a quien tuve el privilegio de conocer en aquellos años cuando, por propia convicción, tomé la decisión de convertirme en psiquiatra y las circunstancias permitieron que contara con su apoyo, su guía y su orientación.

Desde entonces y hasta ahora han sido muy contadas las ocasiones en que hayamos podido coincidir, pero este hecho no ha mermado, en lo más mínimo, el aprecio y respeto que siempre he sentido por él y hoy, más que nunca, puedo asegurar que sigo considerándolo mi maestro y mi amigo fraternal, ese amigo y maestro a quien admiro por su rectitud, su limpia trayectoria y su bien probada honestidad.

Luis Maggi Calcaño pertenece, a no dudarlo, a esa generación de pioneros, a ese reducido grupo de hombres destacados, esos mismos que, con un talento excepcional, una voluntad a toda prueba, y una laboriosidad infatigable, sentaron los cimientos y trazaron los caminos para el desarrollo y consolidación de nuestra psiquiatría y así conducirla al sitial privilegiado del cual disfruta hoy.

Ellos se convirtieron en personajes de leyenda, en elementos de permanente referencia, con una capacidad innata de dejar huella perdurable en cada escenario, en cada espacio y en cada institución donde, por propia convicción, optaron por integrarse para crear, compartir y hacer historia.

Es así como yo concibo a nuestro personaje de hoy, alguien a quien me atrevería a definir como un hombre sabio, de un talento prodigioso, sencillo, modesto, hombre de pensamiento y acción, de una humildad sorprendente, totalmente ajeno de ese desmedido afán de protagonismo que tanto censuramos en algunos personajes de la Venezuela de hoy.

Su actuación fue siempre silenciosa, pero con un empeño y un compromiso puestos de manifiesto en toda empresa y en cada tarea asumida, con un solo objetivo, alcanzar la meta propuesta, sin pretensiones de trascendencia, solo movido por una sincera convicción de ser útil, de prestar una asistencia oportuna y efectiva a todo aquel quien, ante un trance difícil, procuró su ayuda ó su asistencia en el campo profesional.

No podemos negar que atravesamos por momentos muy difíciles, que nos debatimos en una permanente crisis, crisis de valores, crisis de instituciones, crisis de hombres y desde luego, en estas situaciones de crisis y confusión nada más recomendable que asumirlas con calma, que detenernos a reflexionar, echar mano de enseñanzas y experiencias vividas, de recordar la trayectoria y las orientaciones de quienes fueron nuestros maestros, es así que, en esta noche, tendremos la oportunidad de hurgar en el pasado, con una intención particular: Conocer la vida y trayectoria de un hombre ejemplar, ese maestro de maestros quien ha dedicado más de medio siglo de su existencia a la formación y consolidación de nuevos profesionales, cumpliendo así aun actuación fructífera y exitosa como docente así como también en la ayuda, apoyo y orientación a todos y cada uno de sus pacientes, en un desempeño abnegado y efectivo como psicoterapeuta.

Nacido en el seno de una familia venezolana tradicional, bajo la guía y tutelaje de su padre: Don Luis Felipe Maggi González, un reconocido comerciante, descendiente de corzos y de su señora madre: Doña María Cristina Calcaño Calcaño, honorable matrona, descendiente por partida doble de una familia de músicos prodigiosos, entre quienes cabe mencionar a Don José Antonio Calcaño, toda una autoridad en la historia musical venezolana.

Fue allá en Los Teques, en lo que hoy conocemos como Los Altos Mirandinos, donde un 26 de marzo de 1930, nació Don Luis, allí mismo, en lo que para aquel entonces era un pueblo de montaña tranquilo y distante de la capital, transcurrió con placidez toda su primera infancia.

Ya para 1937 su familia optó por fijar residencia en nuestra ciudad, una Caracas apacible, aun de techos rojos, donde se experimentaban los primeros ensayos de democracia, se fundaban y tomaban forma las instituciones fundamentales de un país que se asomaba, con bastante retraso, a un siglo 20 de cambios bruscos y sorprendentes innovaciones.

Sus estudios de educación primaria y bachillerato transcurrieron en el tradicional y antiguo Colegio "San Ignacio", situado allá, de Jesuitas a Tienda Honda, en pleno corazón de la ciudad.

Es posible que en estos años se hayan consolidado sus nobles principios cristianos y haya cobrado cuerpo su conocido proceder como buen samaritano.

Ya para entonces daba muestras de una inusual vocación de servidor público, hecho que, a no dudarlo, pudo haber sido un factor determinante en la escogencia de su futura profesión. Fue así como, finalizando los años 40, tomó la decisión de ingresar a la antigua Escuela de Medicina "José Maria Vargas", para la época la única escuela de medicina en la Universidad Central.

Egresó como médico cirujano en la promoción de 1956 y un año después logró incorporarse al emergente curso de postgrado de psiquiatría del viejo y noble Hospital Psiquiátrico de Caracas, postgrado que estaba bajo la dirección y conducción del maestro Don Jesús Mota de Gregorio.

Transcurridos 2 años, en 1959, egresó como "Neuropsiquiatra" en la segunda promoción del hospital, promoción a la cual también pertenecieron 17 psiquiatras destacados, que creo necesario mencionar y así tenemos a: 1. Romualdo Alvarado. 2. Ramón Ávila Girón. 12. Ricardo Pérez 3. Rubén Arocha Echenagucia López. 4. Alecia Bello Peña. 13. Manuel Poleo 5. Fernando Carrera Micheli. Conde 6. Pedro González Melean. 14. Rubén Rendón 7. Jorge González Molero. Aponte. 8. Trino Melean. 15. Rubén Rodríguez 9. Luis Montes Lugo Colina. 10. Marcos Mendoza. 16. Ángel Rodríguez 11. Enrique Paz Castillo Rojas. 17. Eduardo Toro Alayón.

Finalizados sus estudios de Postgrado pasó a incorporarse al cuerpo médico activo del hospital, con el rango de médico especialista y luego de corto tiempo asumió la responsabilidad como jefe de servicio y monitor del postgrado de psiquiatría, su permanencia en el hospital se prolongó hasta comienzos de 1976, época en la cual tuvo a bien llamarme y proponerme su suplente temporal, una temporalidad que se prolongó en el tiempo, luego que yo pasara a ocupar su cargo en septiembre de ese mismo año, para iniciar y desarrollar allí buena parte de mi vida profesional.

En 1959 dio inicio a su carrera docente en la Universidad Central, de comienzo como "Profesor Asistente" en la Cátedra de Medicina y años más tarde como "Profesor Titular" en el postgrado de psiquiatría del recién creado Hospital Universitario de Caracas; a este curso de postgrado dedicó más de 30 años continuos y fue su coordinador y director hasta su jubilación en 1991.

Fue en esta etapa de su carrera cuando tuve la suerte de conocerlo y fue a raíz de mi incorporación como cursante del postgrado, fueron, a partir de entonces, 3 años intensos, años en los cuales Luis Maggi nos dio, a mí y a mis compañeros: Yolanda Alvarado, Ángel Calles, Nora Cupido, María Dolores González, Luis Galdona, Fernando Jiménez y Carlos Zamora, toda su dedicación y su esfuerzo para procurarnos una formación completa e integral, no solo logrando la consolidación de un plantel elitesco de profesores, sino, a su vez llevándonos a conocer y experimentar todo lo importante y novedoso que ofrecía la psiquiatría para la época, fue así como nos pusimos en contacto con el psicodrama, el análisis transaccional, la terapia gestalt, la medicina homeopática y las emergentes comunidades terapéuticas en manos de pioneros tales como el Dr. Rafael Ernesto López, comunidades que ya incursionaban en el tratamiento de fármacodependientes y se incorporaban a la lucha contra este problema de salud pública, que para entonces, ya podía percibirse como un problema muy grave.

Su trabajo y esfuerzo no fueron en vano, el objetivo propuesto se logró, egresamos satisfechos como especialistas y estoy seguro que en cada uno de nosotros se mantiene ese sentimiento de afecto y reconocimiento hacia él, un sentimiento que deben compartir todos y cada uno de los egresados en años posteriores, entre quienes se cuenta nuestro actual presidente de la sociedad el Dr. Néstor Macias.

En 1958 pasó a formar parte del cuerpo de docentes en la U.C.A.B, como profesor titular de la Cátedra de Psicopatología, en la Escuela de Psicología; allí realizo una labor incansable que con el tiempo le hizo merecedor de múltiples distinciones, entre las que podríamos mencionar: "La Orden 27 de Junio, en su segunda clase, en 1977 y la "Orden al Mérito Académico" en 1985; de igual manera fue distinguido con el padrinazgo de promociones de "Licenciados en Psicología" y de "Especialistas en Psicología Clínica". Fue designado Director del Postgrado de Psicología Clínica, cargo que ejerció hasta su jubilación en 1998.

Entre 1981 y 2004 participó como docente activo en los cursos de Terapia Familiar destinados a la formación de Médicos de Familia en el IVSS y la Alcaldía de Caracas.

Ahora bien, existe un área particular en la cual Luis Maggi Calcaño tuvo una actuación destacada y a la que se dedicó con un interés inusual con un convencimiento casi absoluto. Me refiero a su actuación en el campo del "Análisis Transaccional", conocido por sus siglas A.T, un innovador método psicoterapéutico nacido allá, a comienzos de los años sesenta, del pasado siglo, cuando su creador, el Dr. Eric Berne comenzó su divulgación, que se vió favorecida con la publicación de una de sus obras fundamentales: "GAMES PEOPLE PLAY" y su versión en español "LOS JUEGOS EN QUE PARTICIPAMOS", una obra que se convirtió en un autentico best seller y en la cual hacia una descripción detallada de este nuevo modelo de abordaje psicoterapéutico y su aplicación individual, grupal ó en el contexto social.

Berne creó, a su vez, la "Asociación Internacional de Análisis Transaccional", una organización que llegó a tener filiales en más de 60 países y una de ellas seria "Asociación Venezolana de A.T." fundada por Luis Maggi Calcaño en 1976.

A las exitosas publicaciones de Berne se unirían las de sus discípulos Thomas Harris y Roberto Kertesz, tales como: "YO ESTOY BIEN TU ESTAS BIEN", "QUE DICE USTED DESPUES DE DECIR HOLA" e "INTRODUCION AL A.T.", a las cuales podríamos agregar la obra "Análisis Transaccional", publicada por Luis Maggi Calcaño en 1986.

Maggi se convirtió en discípulo y amigo de Berne y Kertesz, con ellos se formó como terapeuta en A.T. y tuvo la satisfacción de traerlos a Venezuela para dictar cursos y conferencias, ó para participar en Simposios y Congresos que organizó con gran esfuerzo y con resultados exitosos.

En 1975 Maggi fundó el "instituto Eric Berne" centro docente en el cual organizó y dictó cursos de A.T., Psicodrama y Terapia Gestalt, hasta el año 2004, cuando el instituto cesó en sus actividades docentes.

No podemos dejar de mencionar su actuación como "Médico Homeópata", otra actividad que desplegó, por años, desde su ingreso como miembro activo a la Asociación Venezolana de Medicina Homeopática en 1972.

Otra faceta de su vida profesional ha sido su actuación en el campo de la medicina privada, fue así que en 1967, junto a sus socios y amigos Lilia Negrón, Leopoldo Barroeta y Boris Scheinfeld fundó la conocida "Clínica Casablanca" una institución psiquiátrica pionera en su área y a decir del Dr. Maggi, la primera clínica en incorporar a su staff: médico residentes de los Postgrados de psiquiatría. En esta institución ha transcurrido buena parte de su actuación como psiquiatra y psicoterapeuta, labor que aún sigue desempeñando en el presente, de igual forma destaca su actuación como Director General, dirección que hoy en día sigue ejerciendo en actividades de supervisión y asesoría.

A su transitar por el ejercicio privado se agrega toda la actividad desplegada en el seno de la clínica "El Ávila", a la cual ingresó como miembro fundador en 1960 y allí junto a su actuación como médico consultante, resalta su participación como integrante de la Junta Directiva durante cinco periodos, 3 en los años de inicio de la clínica y 2 en épocas más recientes.

Pero su actividad profesional no termina allí, también es necesario mencionar su participación en los campos de la Psiquiatría Forense y Penitenciaria, allá, entre 1959 y 1961 cuando actuó como psiquiatra consultante en el INOF ó Cárcel Femenina de Los Teques y años más tarde como Psiquiatra Evaluador en el Centro de Clasificación de Delincuentes, dependencia adscrita al Ministerio de Justicia de la época.

En años más recientes ha tenido la oportunidad de participar como experto privado en diversos procesos legales, tanto en el campo penal, como en el campo civil y laboral.

Hay una faceta, tal vez menos conocida, en la vida de Don Luis y es esta su participación activa como deportista. Al comienzo en el mundo del fútbol, un deporte que ha sido su favorito y su gran pasión, según sus propias afirmaciones.

Pues bien, desde su temprana adolescencia pasó a formar parte del equipo de fútbol del colegio "San Ignacio" y ya para 1947 se destacaba como delantero y defensa en el equipo de primera categoría "Loyola Sport Club", un año más tarde, en 1948, pasó a las filas del conocido "Deportivo Vasco" y en 1953 pudo fundar su propio equipo de primera categoría, el conocido "Deportivo Caracas", y formar parte en la creación del equipo de fútbol de la Juventud Católica Venezolana. Ya en su adultez, en 1960, se incorporó al plantel directivo del equipo de fútbol de la U.C.A.B donde permaneció en un papel activo por espacio de varios años.

Otra de sus pasiones deportivas ha sido el Golf, disciplina a la cual se incorporó en 1976 y donde se ha mantenido en un rol activo hasta nuestros días, en lo que se conoce como categorías menores. Y es así como en los últimos 31 años ha podido participar en diversidad de torneos y campeonatos, lo que le ha permitido cosechar algo más de 40 trofeos y distinciones.

Finalmente solo nos queda hacer mención a su vida familiar, pues bien, fue allá, en 1956 cuando Don Luis decidió fundar su propia familia y contrajo matrimonio con su fiel y eterna compañera: Doña Thais González, hace apenas un año tuvo la oportunidad de arribar a sus "Bodas de Oro" matrimoniales, en la consolidación de una relación estable y armoniosa de la cual nacieron sus seis (6) hijos, cinco varones: Luis Enrique, Fernando, Juan Carlos, Francisco y Eduardo, todos profesionales universitarios en disciplinas diferentes a las de su padre, y su única hija: Isabel, quien optó por dedicarse por completo a la consolidación de su propia familia. Hasta ahora Don Luis cuenta con diez y nueve (19) nietos y estoy seguro que no esta lejano el día en que van a convertirlo en bisabuelo.

No podríamos dejar de mencionar que el Dr. Maggi es miembro titular de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría desde el comienzo de los años sesenta y es portador del carnét # 198, de nuestra asociación.

Como podemos apreciar: una vida muy activa, exitosa y productiva, una existencia ejemplar, volcada en disímiles ocupaciones y es aquí donde cabe preguntarse: ¿De donde sacaba tiempo Don Luis?, sin embargo la respuesta es una sola y sencilla: cuando hay vocación de servicio, cuando se trabaja con pasión y convencimiento, toda meta resulta posible, todo camino es transitable, a pesar de las dificultades.

Finalmente tengo que reconocer que, en estas últimas semanas y ya como parte de este compromiso, tuve la muy grata satisfacción de reencontrarme con mi maestro, de entablar una amena conversación con mi amigo y así poder comprobar que el tiempo ha sido muy generoso con él, lo percibí sano y activo, con el disfrute pleno de sus facultades intelectuales, ocupado en el trabajo con sus pacientes, ahora respaldado por una aquilatada experiencia y una más aguzado olfato clínico.

También fue satisfactorio comprobar que sigue siendo el mismo hombre: modesto y sencillo, con altas dosis de simpatía y buen humor y lo que es más importante: sigue siendo un cultor de la amistad y de la confraternidad.

Fue una experiencia irrepetible el compartir esos momentos con mi maestro, muy refrescante repasar amenas anécdotas del pasado, pero lo más satisfactorio, el estaba allí, sereno y en paz, haciendo uso de su innegable sabiduría, hecho que lo consolida como lo que es: un gran maestro y un ejemplo permanente para todos los que hemos tenido la suerte de conocerlo y en especial para todos aquellos que tuvieron la fortuna de convertirse en sus pacientes.

No me queda más que reiterarle mi amistad y mi aprecio, de rogar a Dios porque le siga concediendo una larga y dichosa existencia, pródiga en satisfacciones, en salud y en bienestar.

Podríamos ahora recordar uno de los postulados básicos del Análisis Transaccional, particularmente el que establece el estado ideal de la relación del individuo adulto, esa transacción deseable del "Yo estoy bien - tu estas bien".

En este momento, ya cumplido mi compromiso" me atrevería a afirmar: "yo estoy bien, ustedes, de seguro deben estar bien, pero usted Dr. Debe sentirse mucho mejor".

Para usted mis respetos, el más cálido de los abrazos y por merecimiento, el mayor de los aplausos.

¡MUCHAS GRACIAS!

Dr. Luis Morales Carrero


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Dr. Rafael Apitz

Por: NurisGonzález | Creado: 07/02/2017 01:02 |

Conocí a Rafael Apitz en la UCV en la Escuela de Biología allá por 1957 .Recién egresado del Colegio La Salle, y estudiante de Medicina de 1er año, venía con su amigo inseparable, Oscarcito Rodríguez al laboratorio del Profesor José Vicente Scorza. Creo que en aquella época él había empezado a trabajar en la Fundación Roche, le interesaba la histología y venía a menudo para afilar una cuchilla de microtomo.

Lo reencontré en 1958 en el entonces Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVIC), en el laboratorio de Luis Carbonell. En el laboratorio estaba entonces de visita el profesor Runge renombrado histoquímico, quien estaba colaborando con el Dr. Karl Gaede y con el Dr. Carbonell en un estudio sobre islotes de Langerhans. Recuerdo que Francisco Herrera perfundía riñones de ratas con una especie de aparato de Langendorff constituido principalmente por potes de leche en polvo y mangueras viejas. Rafael Apitz estaba empeñado en hacer histología del Ascaris y continuaba arruinando cuchillas de microtomo con la dura cutícula de los gusanos. Por cierto, de su trabajo con Ascaris salió su primera publicación del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas como tal.

De esta época recuerdo que necesitando un poco de acetato de cobalto para una reacción histoquímica, Rafael me presentó al Dr. Chuchani a quien él conocía desde la Fundación Roche. De Chuchani obtuve el reactivo y aprendí que detrás de su cara de bravo se escondía la buenísima persona que es.

El IVNIC en proceso de transformarse en el IVIC, se estaba entonces abriendo a la Universidad y Carbonell organizó un curso de Histoquímica para los estudiantes de la Escuela de Biología, en el cual nos inscribimos Germán Camejo y yo. También participaba como oyente el Investigador recordado Profesor y amigo Alonso Gamero quien entonces era Director de la Escuela de Biología. Recuerdo que el Sr. Arbeláez nos venía a buscar en una camioneta del Instituto a la Universidad Central para luego regresarnos. A veces nos regresábamos en el entonces casi nuevo (como 20 años de viejo) y famoso Jeep de Francisco Herrera. El curso era de orientación eminentemente práctica y contaba con la gran experiencia de la Sra. Marquis y con los bachilleres Francisco Herrera y Rafael Apitz en calidad de preparadores. Al final Rafael y Francisco con Carbonell fueron miembros del jurado del examen final.

Así bien puedo decir que fue desde entonces, que Rafael empezó a ser mi Profesor. En los cuarenta años transcurridos desde entonces, Rafael Apitz ha continuado de manera brillante como veremos luego, su carrera docente. Sin embargo, lo más importante para un Investigador del IVIC que llega a ser Investigador Emérito del Instituto, como lo es el caso de Rafael en esta ocasión que justamente estamos celebrando, es la solidez de su carrera científica. y bien sólida ha sido la carrera de Rafael con casi 80 publicaciones en las mejores revistas internacionales.

La formación de Rafael Apitz como Bioquímico Clásico, empezó en el laboratorio del Dr. Karl Gaede y continuó en el laboratorio del Prof. Feodor Lynen, Premio Nobel en 1964, y Profesor del Max Planck lnstitut fur Zell Chiemie en München.

Después de un promisor exordio como Enzimólogo, su tema de estudio era la dehidrogenasa del glicerol fosfato, el escleticismo de Rafael lo hizo cambiarse para su campo de interés actual: trombosis y coagulación.

Los trabajos científicos de Rafael, en la mayoría de los cuales sus estudiantes aparecen como coautores, han tenido gran aceptación en la comunidad científica internacional. Por ejemplo, en los últimos tres años sus trabajos han sido citados más de 300 veces. Aparte de las citas, la excelencia de las publicaciones de Rafael Apitz le ha merecido numerosas distinciones, entre las cuales basta mencionar el Premio Lorenzo Mendoza Fleury y una Guggeheim Fellowship.

Un compuesto descubierto y estudiado por Rafael, derivado del ajo y por él llamado “Ajoene” por tener un doble enlace entre dos carbonos, es tema recurrente en numerosas revistas, incluyendo el Scientific American. Por cierto, este compuesto por el cual el IVIC tiene una patente, parece tener importantes aplicaciones médicas: en su forma original o como derivado y ha sido objeto de 8 patentes adicionales en diferentes países, lamentablemente sin participación del Instituto.

Otro compuesto descubierto por Rafael, aislado de la saliva de vampiro tiene importantes propiedades anticoagulante y ha sido aptamente llamado Draculina. También muy impresionante, como se había mencionado antes, ha sido la labor docente de Rafael Apitz ya que, además de haber sido y ser Profesor en cursos del CEA, de la USE y de la UCV; ha sido tutor de tres trabajos de especialización médica, de 16 trabajos especiales de Licenciatura de la USE, y de la UCV; ha dirigido 11 tesis de maestría y 2 de doctorado y ha sido consejero espiritual en numerosos casos.

La seriedad de los trabajos científicos de Rafael Apitz, de los cuales el Ajoene y la Draculina han sido y continúan siendo sus temas de estudio preferidos y la aparente liviandad de sus nombres, tipifican la actitud de Rafael hacia la Ciencia y la Vida. Esta actitud ha sido definida como Dadaísta por uno de sus autores preferidos, Paul Fayerabend en el libro AGAINST METHOD.De esta fuente me permito citar textualmente:

“A Dadaist is utterfy unimpressed by any serious enterprise and he smells a rat whenever people stop smiling and assume that attitude and those facial expressions which indicate that something important is about to be said……… A dadaist is prepared to initiate joyful experiments even in those domains where change and experimentation seem to be out question”.

Dadaísta es entonces Rafael Apitz, por no tomar muy en serio ni a si mismo ni a sus colegas, y mucho menos a sus amigos por lo cual le estamos sumamente agradecidos. Enviar un fusible de 40 amperios a un Director en momentos en que parecía que a éste se les habían fundido los propios, recriminarle a un ministro sin cartera por haber perdido la suya propia, en fin usar su ironía un poco ácida para fustigar las malas costumbres no siempre ausente en nuestro Instituto, han sido y continúan siendo actitudes características de Rafael Apitz quien como cualquier Dadaísta serio "castigat ridendo mores".

Visto por Carlo Caputo, Investigador.


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Dra. Mercedes Enriqueta López Núñez

Por: NurisGonzález | Creado: 07/02/2017 00:58 |

En el umbral de una Venezuela que cruzaba de la barbarie a la civilización, Mercedes Enriqueta López Núñez dio su primer grito de vida en pleno corazón de Maracay, estado Aragua el 2 de Junio de 1935. Llegó al mundo a través de un parto intradomiciliario atendido por uno de los precursores de la obstetricia en el país, el doctor Leopoldo Aguerrevere, quien una semana antes viajó directamente desde Caracas para supervisar la evolución final de la madre gestante. Cuando nació, era la hija del Ministro de Guerra y Marina del gabinete de Juan Vicente Gómez, el dictador que gobernó Venezuela por 27 años, y a los 6 meses de edad, se convirtió en la hija del nuevo presidente de la república, General Eleazar López Contreras. Su madre, María Teresa Núñez de López era hija del reconocido entomólogo doctor Manuel Núñez Tovar. De padre andino y madre oriental, la niña Mercedes creció entre la formalidad de la cultura tradicional andina y la espontaneidad del oriental. A los pocos meses de nacida fue bautizada bajo el ritual católico siendo sus padrinos la tía materna Mercedes Núñez Tovar y el coronel José María Márquez Iragorry, quien fuera otrora edecán del General Gómez. Dos días después de la muerte del General Gómez, la familia López Núñez entra a Caracas. Los primeros meses vivieron en el Palacio de Miraflores. Más tarde se mudaron a una quinta en La Quebradita, que el General López Contreras había adquirido de la familia Boulton. En 1938 nació su hermana María Teresa –Maruja-, cerrando el ciclo de descendencia de López Contreras, que en total tuvo ocho hijos, los seis primeros de un anterior matrimonio. “Mis hermanos mayores eran como unos tíos para nosotras por la gran diferencia de edad que teníamos”. Cuando su hermana menor Maruja comenzó a hablar, en un intento por llamarla, lo hizo a través de un trisílabo “Che-che-ta” que contraía el nombre completo de Mercedes Enriqueta. Finalmente este diminutivo fue asumido por todo el grupo familiar, y luego extendido a conocidos y amigos. La memoria remota de esta primera infancia solo emite destellos del recuerdo del amplio jardín de su casa que en una tarde fue sede de una especie de verbena para una recepción oficial al cuerpo diplomático acreditado en el país. “Yo recuerdo que preparaban guarapitas y otros menesteres”. Pero un acontecimiento que aún preserva como si hubiese sucedido ayer, se remonta a pocos meses después que su papá entregó la presidencia al General Isaías Medina Angarita, en 1941. La familia completa viajó a Nueva York, y el recuerdo del momento quedó congelado en la memoria: “Fue extraordinario el recibimiento que le hicieron a papá con la salva de 21 cañonazos por su condición de ex presidente. Luego del saludo oficial por parte de las autoridades que nos esperaban, abordamos unas lujosas limosinas custodiadas por motocicletas y sirenas durante toda la ruta hasta al hotel donde nos hospedaríamos”. En hilo con los hechos, continúa: “Al día siguiente, mi tía, mi abuela y yo nos quedamos en Nueva York, mientras mis padres se fueron a Washington a un encuentro privado con el presidente Franklin Delano Roosevelt”. En el viaje marítimo de retorno a Venezuela coincidieron con el día cuando Japón atacó Pearl Harbor (07-12-1941), hecho que desencadenó el ingreso activo de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial y el posterior contraataque a las ciudades de Nagasaki e Hiroshima. Ella recuerda que una vez difundida entre los pasajeros la noticia de la incursión nipona, un silencio de incertidumbre invadió la nave, mutismo que se acompañó de una oscuridad temeraria, pues ni siquiera la refulgencia de un pequeño farol podía verse aquella noche. En la profundidad de su memoria retumba el eco de su padre que en su estilo parco les dijo: “Los japoneses atacaron Pearl Harbor. Ahora América también entró en la segunda guerra mundial”. Ya en Caracas, siguieron viviendo en la Hacienda La Quebradita, pero en una quinta más pequeña, llamada Las Mercedes, donde el verdor del entorno era su mejor regalo.

Desde niña su aprendizaje fue precoz y siempre mostró interés por descubrir el conocimiento. Su padre era un asiduo lector, y él en su tiempo libre compartía fragmentos de la historia con la niña y luego adolescente. Su abuela materna por su parte no dejaba de aconsejarle que estudiara Medicina. “Ojalá seas Médico para que sigas la tradición de tu abuelo”, le decía con la esperanza de salvar el oficio que no se había replicado en la descendencia familiar inmediata. Recibió sus primeras lecciones escolares de la mano de la maestra Petrica de Hernández Moya, quien la preparaba para unos exámenes orales y escritos de gran rigurosidad. Bajo la disciplina de una tutoría personal aprendió también a hablar y escribir en inglés, dominio que consolidó años mas tarde.

El 18 de octubre de 1945 un golpe de estado sacudió al país, y el general López Contreras se vio obligado al exilio. Llegaron a Miami (EE UU) en diciembre de 1945 y se residenciaron en una vivienda ubicada cerca de Brickell Avenue. Con 10 años de edad, la niña Mercedes ingresó a la Escuela Americana de La Asunción, donde prosiguió su educación hasta el octavo grado. En el nuevo contexto, las labores familiares estaban bien definidas, el padre escribía para medios impresos, la madre tenía un negocio de ropas, y las niñas iban al colegio. En 1948 se mudaron a Nueva York, y ese reencuentro con la ciudad fue clave en su desarrollo futuro. Emocionada con el nuevo entorno, continuó el Bachillerato en el Colegio Convento del Sagrado Corazón de Jesús, en La Gran Manzana, una selecta institución donde estudiaban incluso, las hijas de los Kennedy. Ya bachiller, regresó a Venezuela y revalidó el título con asignaturas vinculadas a la historia y geografía del país. Llegado el turno de la universidad, e inspirada en parte por la trayectoria de su abuelo materno, eligió la carrera de Medicina, decisión que le participó a su padre, quien no recibió con beneplácito la noticia pues albergaba la esperanza de que se inclinara por la Historia o las Ciencias Políticas. En franca rebeldía ante la controversia paterna, la joven Mercedes declinó estudiar y optó por el matrimonio. En 1952 contrae nupcias con el Ingeniero Andrés Eloy Parra Aranguren, de cuya unión nacen sus tres hijos, Mercedes, María Teresa y Eleazar Parra López-Contreras. Al poco tiempo se divorcian, y el deseo de estudiar congelado en los cincuenta, se impone. En 1962 a la edad de 27 años se inscribió en la Facultad de Medicina, de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Entre sus maestros recuerda a los doctores Pepe Izquierdo, Virgilio Bosch y Henrique Benaím Pinto, de quien aprendió con esmero la Medicina Interna, a tal punto que llegó a pensar, sería su especialidad, pero el destino en el epílogo de la carrera cambió las coordenadas. Compartió aulas con sus amigos los doctores Antonio París, Eva Michalup, Olga y José Ignacio Pulido, Armando Pérez Monteverde, Luis Milton López, Haydée Lara, Manuel Gómez, José Félix Oletta, Finita Michelena, Alicia Páez, Gustavo Pereira y Matilde Pinto, entre otros. Se graduó el 25 de agosto de 1967, en fecha postergada por los acontecimientos del devastador terremoto de Caracas. Formó parte de la Promoción de Médicos Cirujanos Dr. Miguel Pérez Carreño, de la escuela Luis Razetti. En el balance de su historia se impuso su voluntad pero también su constancia. Ese día bajo las nubes de Calder en el aula magna, el Consejo rectoral precedido por el doctor Jesús María Bianco invitó a su padre, el expresidente Eleazar López Contreras a integrar el presídium para acompañar a su hija durante la entrega formal del título, que recibió con honores, pues fue distinguida como alumna Magna Cum Laude, por sus sobresalientes méritos académicos. Cuenta la propia doctora Mercedes López de Blanco, que su padre celebró con júbilo este triunfo y desde ese momento se mostró orgulloso por la vocación médica que ella desde adolescente profesó. Ya con el título en sus manos inició su ciclo laboral en la Cruz Roja Venezolana, y luego convencida de que la asistencia a los niños era su camino, realizó un año de Residencia en Pediatría en el Hospital Clínico Universitario de Caracas. Pero a la par, le dio una nueva oportunidad a la vida en pareja, y en 1968 se casó con el historiador Jorge Olavarría, quien un año después sería designado Embajador de Venezuela ante el Reino Unido. Ante tal coyuntura, se fue a Londres, en compañía de su esposo e hijos, y en suelo británico completó la formación en el Royal College of Phisicians of London, adscrito a la Universidad de Londres, de donde egresó con Certificado de Pediatra en 1971. Su relación profesional con el doctor Guillermo Tovar Escobar fue determinante en la escogencia del estudio del crecimiento y desarrollo de la población infantil. En consecuencia y por su consejo, recibió entrenamiento adicional con el doctor James Mourilyan Tanner, creador de la escala homónima, que evalúa y califica por estadios la maduración sexual de los niños, adolescentes y adultos, ampliamente difundida y utilizada en todo el mundo. Durante su estancia en Inglaterra ejerció con satisfacción amplios roles, en las mañanas era la Residente en Pediatría, y asistente del doctor Tanner, mientras por la tarde cumplía la agenda oficial de la esposa del embajador, actividad que le permitió conocer inclusive, personalmente a la familia real. De la cultura anglosajona adquirió la metodología de estudio y el trabajo en equipo, y de Venezuela la alta solidaridad social. A su regreso al país en 1972 trae el conocimiento y el deseo de transmitir lo aprendido. Ingresó al equipo docente de la División de Ciencias Biológicas de la Universidad Simón Bolívar (USB), donde superó todos los escalafones de la carrera académica, hasta alcanzar el rango de profesor titular en 1995, siendo jubilada en 1996. Durante su estancia en la USB, fue Jefe de la Sección de Nutrición, y Coordinadora del Curso de Maestría de Ciencias de Alimentos y Nutrición. Entre 1977 y 1981 fue Investigadora Jefe del Estudio longitudinal para la obtención de valores normales de los jóvenes del área metropolitana de Caracas, referencia bandera de estudiantes en formación y especialistas en ejercicio. Fue además fundadora y la primera directora de Investigaciones Biológicas de Fundacredesa, y directora ejecutiva de la Fundación Cavendes. En 1986 obtiene el doctorado en Ciencias Médicas, en la Universidad del Zulia (LUZ), con la tesis “Evaluación del desarrollo del tejido muscular en preescolares de los estratos altos de Caracas”. Actualmente pertenece al Consejo directivo de la Fundación Bengoa, donde coordina un equipo multidisciplinario que estudia la Transición Alimentaria y Nutricional, conocido como el Grupo TAN.

Ha realizado más de 100 trabajos de investigación publicados en más de 50 revistas nacionales y foráneas. Ha sido autora y/o coautora de 75 libros en el área de la salud nutricional. Ha participado como ponente o coordinadora en 196 congresos y/o simposios. Es miembro de más de 20 sociedades científicas dentro y fuera del país. Fue precursora en 1985, del Capítulo de Desarrollo, Crecimiento y Nutrición de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría. Ha recibido múltiples reconocimientos y condecoraciones. Fue en dos oportunidades receptora del Premio Kellogg´s: finalista en 1997, y ganadora en 2002, en el renglón de excelencia en Alimentación y Nutrición. En 2009 recibió la orden Dr. Hernán Méndez Castellano de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, y en 2016 es designada epónima de la máxima cita científica pediátrica nacional.

Aún cuando admira la vida cultural europea y la estructura del modelo norteamericano, nunca ha pensado emigrar de Venezuela. Ante la fuga masiva de talentos nacionales, expresa: “Luego de superada esta crisis, entre el 40 y 60 % de los venezolanos que se han ido, volverán”. Como estudiosa de la nutrición, practica lo que predica. A sus 80 años de edad muestra una vitalidad que sorprende. “Duermo bien y como bien” responde cuando se le pregunta sobre el secreto de su juventud. “La clave es incluir frutas y vegetales”. Cuando de alta gastronomía se trata, prefiere la comida peruana y la mediterránea, aunque confiesa que la oferta del desayuno criollo venezolano no tiene parangón. En la otra acera, no comparte los grandes volúmenes y calidad de la comida anglo. Pero no solo duerme y come bien, sino también tiene una prolífica actividad intelectual. Pese a estar jubilada, mantiene una agenda repleta de actividades, hallazgo que confirma cuando dice: “Ahora trabajo más que antes”, con la satisfacción pletórica de sentirse útil y productiva en la generación de información. Develado el manto de la profesional se descubre a una mujer integral. Entusiasta lectora de biografías, siempre le ha cautivado conocer la vida y obra de los que nos precedieron pues en esa experiencia, según su opinión, hay mucho de lo que somos y de lo que podemos ser. Consecuente con este género, actualmente profundiza en el estudio sobre los protagonistas de la Medicina en la primera mitad del siglo XX venezolano, gestores de los cambios que se iniciaron en 1936 y que impactaron positivamente la salud de la población. Admiradora de la música clásica barroca, siempre encuentra pausa para escuchar a algunos de sus grandes exponentes como Johann Sebastian Bach, Georg Friedrich Handel y Antonio Vivaldi. Científica, pero también repleta de fe, desde el seno de su familia creció con la religión católica como referencia espiritual. De su memoria brota un destello de esta cualidad: “Yo recuerdo que con mis padres, no importase en cuál lugar del mundo estuviéramos, siempre había un paréntesis para ir a la iglesia los domingos”. Gran conversadora, en su oratoria se combina la energía con la elegancia, salpicadas en muchos casos de un histrionismo, heredado del teatro que gestó en sus años de adolescencia en Nueva York. De hecho confiesa que es el pasatiempo que más disfrutó, ante las ofertas complementarias de piano y ballet que también recibió en la juventud. “Ver teatro es apasionante, pero hacerlo es aún mejor”. Desde muy pequeña viajó, primero en barco y ya luego en avión, según la innovación del momento. De todos los países que ha visitado, Israel es su preferido, pues según sus propias palabras: “Ese país es una muestra de lo que es capaz de hacer el hombre ante la adversidad”, resaltando que su admiración por el pueblo judío viene desde la época de la presidencia de su padre, cuando en 1938 concedió el permiso a los barcos de la esperanza para que ingresaran en los puertos de La Guaira y Puerto Cabello, que venían con familias huyendo del nazismo.

Ama y cree en el poder de la familia. De hecho, luego de superado el segundo divorcio, años más tarde, en 1981, se unió en matrimonio con el doctor Pablo Blanco, reconocido médico cardiólogo, pionero del cateterismo cardíaco en el país, con quien compartió más de tres décadas de vida, hasta su fallecimiento en 2012. En su realidad actual disfruta la compañía de sus hijos, nietos y bisnietos, que aún cuando muchos residen en el extranjero, siempre encuentra espacio para regalarles un poco de venezolanidad. “Tengo una nieta que se fue a Chile con su esposo. Ojalá esto cambie y vuelvan pronto”, dice con la esperanza de ver a toda la familia reunificada. Ante un consejo final a las generaciones de pediatras emergentes, no duda en convocarlos a fin de que sean la referencia y guía de los padres, para evitar que los pequeños pacientes caigan en riesgo cardio-metabólico desde muy temprana edad. En consecuencia dice: “No podemos seguir siendo los pediatras complacientes que no hacemos nada ante los malos hábitos de vida y alimentación errada de un gran grueso de la población”. Afirma que la especialidad es un reto constante, y que la Pediatría de ayer no es igual a la de hoy, y mucho menos a la del mañana, reafirmando que en la voluntad de innovar está la clave para la transformación del ejercicio pediátrico, el cual es cada vez más demandante y desafiante.


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Dr. Virgilio Bosch Román

Por: NurisGonzález | Creado: 07/02/2017 00:55 |

Realiza su formación universitaria casi totalmente en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Ingresó a esta Institución en 1947 y recibió su título de Médico-Cirujano en 1955. Tuvo seis años de escolaridad correspondientes a la carrera de medicina y dos años en los cuales no se inscribió en la universidad debido a los acontecimientos políticos relacionados con la dictadura de Marcos Pérez Jiménez que llevaron a la intervención de la Universidad Central de Venezuela. En los años de la intervención el Dr. Bosch se incorporó al grupo de investigadores que iniciaron el Instituto de Investigaciones Médicas "Luis Roche" en calidad de estudiante becado.

Tuvo la suerte de poder colaborar en la importante gestión de los Doctores Marcel Roche, Francisco De Venanzi y Jorge Vera Escobar, pues ese Instituto sirvió de refugio a algunos universitarios que no pudieron encontrar en la universidad de la dictadura un ambiente propicio para la investigación. Allí coincidió con sus compañeros de estudio Gloria Villegas y Raimundo Villegas, también becarios, donde aprendió todos los elementos de la bioquímica del momento y de los procesos técnicos, con bioanalistas tan extraordinarios como el Dr. Andrés Gerardi, Ligia de Gerardi y José Forero. Tuvo la oportunidad en ese instituto, de colaborar directamente con los trabajos de los Doctores De Venanzi, Roche y Layrisse.

En este Instituto, se hicieron las primeras determinaciones en Venezuela, de sodio (Na+) y potasio (K+) en los fluidos de diversos pacientes con trastornos hidroelectrolíticos y las primeras determinaciones de electroforesis libre de proteínas o método electroforético de límite móvil. También, en conjunto con Roche, Gerardi y Vera el Doctor Bosch inició los análisis de esteroides en la orina que condujeron al primer diagnóstico, con comprobación bioquímica, de un caso con Enfermedad de Cushing del Hospital Vargas de Caracas.

Durante los dos años que no se inscribió en la universidad obtuvo una intensa formación clínica con el Dr. Enrique Benaim Pinto, uno de los más brillantes internista del país, en la sala 3 del Hospital Vargas. Luego de alcanzar su grado académico de Medico Cirujano se incorporó como Instructor de Semiología de la Facultad de Medicina bajo la dirección del Dr. Carlos Gil Yépez. Posterior a la caída de la dictadura, De Venanzi lo llamó a formar parte de la Cátedra de Patología General y Fisiopatología del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Facultad de Medicina de la UCV, con categoría de Profesor Agregado, cuya sede siempre ha estado en el Instituto de Medicina Experimental.

Desde el principio el Dr. De Venanzi le asignó, además de las labores docentes, diversas actividades organizativas relacionadas con la conversión de un Instituto casi exclusivamente docente, hacia el logro de una planta de investigación acorde con las posibilidades de ese momento. Los Drs. Vera y Bosch hicieron un informe detallado del inventario existente y señalaron las necesidades instrumentales y estructurales requeridas.

Creo que podría decirse, que el progreso del Instituto de Medicina Experimental en esos años posteriores a la dictadura, es una de las más claras evidencias de la feroz represión intelectual a la que se había sometido al país. El Dr. Bosch participó en una forma muy intensa en este impulso del Instituto de Medicina Experimental en esos años, junto a sus colegas de cátedra Jorge Vera, Eduardo Coll García, Enrique Pimentel, Carlos Arreaza Plaza y Fortunato Rosas. Fui testigo activo (Dra Lippo de Bécemberg), de este enorme esfuerzo ya que pertenezco a la primera promoción después de la dictadura, que tuvimos la suerte de tener al Dr. De Venanzi y a estos ilustres universitarios, como Profesores de Fisiopatología. Luego como profesora de la cátedra desde 1968, he tenido el privilegio de disfrutar de los logros alcanzados por el esfuerzo de todos ellos.

Después de estos primeros años, el Dr. Bosch continuó colaborando en las más diversas actividades en pro del desarrollo de nuestras instituciones universitarias: En tres oportunidades fue electo representante profesoral en el Consejo de la Facultad de Medicina, ya había sido representante estudiantil en esta importante instancia. Fue director o presidente de Comisiones como la Comisión de Tesis Doctorales, Comisión de Investigación y la Comisión de Biblioteca, Jefe del Departamento de Ciencias Fisiológicas y Coordinador del Postgrado en Ciencias Fisiológicas. Junto con el Dr. De Venanzi diseñó el primer programa de ese curso superior de Fisiología. Se jubila en 1989, pero continúa activo no sólo en dicho curso, hoy día de Maestría y Doctorado en Ciencias Fisiológicas sino también en docencia de pregrado, y por supuesto en investigación y su gerencia, permaneciendo todavía como Jefe de la Sección antes mencionada.

Fue distinguido con el nombramiento de Jefe de la Cátedra de Patología General y Fisiopatología, como sucesor inmediato del Dr. De Venanzi al momento de su jubilación y fue reelecto para un segundo período. El Dr. De Venanzi lo seleccionó para que dirigiera la Cátedra de Bioquímica en un momento muy crítico de ésta y fue nombrado Jefe de esa Cátedra, la que dirigió durante 5 años. Esta última actividad, el Dr. Bosch la considera como uno de sus aportes más importantes, debido a la intensa carga gerencial y docente, ya que mantuvo todas las obligaciones de su cátedra de origen y la de Bioquímica.

En otra oportunidad, tuvo que encargarse de un curso paralelo de Patología General y Fisiopatología con 100 estudiantes, a los cuales impartió toda la extensa materia que contempla esta asignatura, con lo que se pudo resolver un serio conflicto que confrontaba la Facultad. Su labor en la Cátedra de Bioquímica dejó una marca en el desarrollo ulterior de la misma, por cuanto al llegar a ella, sólo dos de sus profesores eran bioquímicos profesionales y al salir, casi todos sus integrantes tenían títulos superiores universitarios en la materia. Por esta época de la Jefatura de Bioquímica fue Presidente del Jurado que atendió el concurso de varias decenas de profesores del Ciclo Básico, que al disolverse, optaron por entrar a nuestra Facultad. Esta tarea la llevó a cabo en pocas semanas, lo que permitió el ingreso de numerosos jóvenes, muchos de los cuales, todavía colaboran en nuestras actividades o se han jubilado.

El Dr. Bosch fue fundador y Jefe de la Sección de Lipidología del Instituto de Medicina Experimental, desde la cual se iniciaron en Venezuela los estudios relacionados con el metabolismo de los lípidos. El Dr. Bosch ha introducido en el país, casi todas las técnicas que han permitido en los últimos 30 años un extraordinario desarrollo de esta rama de la ciencia biomédica. Hizo las primeras determinaciones de las lipoproteínas del plasma por ultracentrifugación preparativa, que sigue siendo el "gold standard" en este campo.

Su trabajo sobre las lipoproteínas del plasma en indios amazónicos, cuando ya colaboraba con el biólogo recién graduado Germán Camejo, le convenció que la gran determinante de la concentración de las lipoproteínas del plasma era la dieta. Mucha agua corrió bajo el puente y en 1990 Ornish y sus colaboradores, proponen una dieta que puede hacer regresar las lesiones ateroescleróticas, que guarda gran similitud con lo que Bosch y Camejo habían visto en ese trabajo. Confirma que el tratamiento de Ornish era aplicado por los indios desde hacía miles de años. Sin duda, este trabajo resultó en una convicción que ha influido toda su actividad posterior.

También, desde estos inicios data uno de sus aportes a la lipidología venezolana e internacional, como fue, haber interesado al talentoso joven Germán Camejo en las lipoproteínas, quien posteriormente, desde nuestros laboratorios en el IME, y luego desde el IVIC y otros laboratorios del exterior, ha enriquecido el campo con numerosas y originales contribuciones. Por cierto que una de las áreas más fructíferas del Dr. Camejo, como es el campo de los proteoglicanos de la íntima arterial, tiene conexiones muy estrechas con la sección de lipidología. En efecto, se encontraba en proceso un estudio del efecto de una dieta enriquecida en colesterol en las lipoproteínas del conejo, bajo la dirección del Dr. Bosch y en colaboración con el Dr. Carlos Arreaza y la Lic. Halina de Méndez, cuando sobrevino la ocupación militar de La Ciudad Universitaria durante el primer período del Presidente Caldera, en consecuencia, el Dr. Bosch le solicitó al Dr. Camejo que lo recibiera como visitante junto con sus colaboradores y sus conejos, para poder continuar el experimento. Esta petición fue aceptada de inmediato y varios meses después terminó con una publicación conjunta IME/IVIC.

Por cierto, este trabajo es uno de los primeros con la técnica de ultracentrifugación analítica, considerada de punta para ese momento, el cual demostró que las lipoproteínas del plasma pueden ser extensamente modificadas, hasta el punto de aparecer un nuevo agregado molecular que previamente no existía en el conejo. Cuando ya se regresaban los miembros de Lipidología al IME, Camejo le mostró al Dr. Bosch una solución translúcida de LDL de conejo y luego le añadió unas gotas de otra solución límpida, (un extracto de la intima arterial de los conejos) y a los pocos segundos la LDL se precipitó. Comenzaba así para Camejo una de sus más destacadas contribuciones en el campo de la aterogénesis. Algunos podrán pensar que para algo bueno sirven las acciones militares.

La Sección de Lipidología fue elegida por el Dr.Hernán Méndez Castellano, presidente de FUNDACREDESA como el laboratorio encargado de los análisis del Proyecto Venezuela. Esto dio lugar a una extensa investigación sobre la población venezolana de niños escolarizados que alcanzó a no menos de 30.000 niños. Los resultados de esta investigación se encuentran en el Tomo III de la publicación Proyecto Venezuela de la citada institución. Los datos de estos niños más 5000 adultos donantes del Banco Municipal de Sangre de Caracas entre 20 a 70 años, fue la Tesis Doctoral del Dr. Bosch y constituye la caracterización más extensa en cuanto a variables bioquímicas de los lípidos del plasma de la población venezolana. La labor del laboratorio de Lipidología continuó después en numerosos estudios hechos por FUNDACREDESA en diversas regiones del país.

En colaboración con el Dr. Carlos Arreaza Plaza, cabe destacar el hallazgo de la intervención del sistema microtubular de las células del epitelio del intestino delgado en el complejo proceso de movilización de la grasa intestinal hacia los linfáticos, para incorporarse a la circulación general por el ducto toráxico. Se describió en este trabajo el original concepto de intestino graso producido por la colchicina.

Con el Dr. Israel Posner, se iniciaron los estudios sobre las modificaciones de las lipoproteínas en el embarazo y en el cáncer. Estos trabajos permitieron posteriormente diseñar un sistema de emulsión de triglicéridos, sin necesidad del uso de sales biliares que fue la clave para analizar cinéticamente a la lipasa de lipoproteínas (LPL). Es interesante señalar que el Dr. Posner fue el primer investigador que ingresó por Concurso al Instituto de Medicina Experimental.

La caracterización de los ácidos grasos de los alimentos de uso común en Venezuela, dio lugar a una extensa publicación sobre este tema, que hizo la Profesora Olimpia Reyes, docente de la Escuela de Bioanálisis.

Continuamente en la sección de Lipidología se hacen análisis para complementar el trabajo clínico en pacientes con dislipidemias. En la publicación de los primeros mil casos se presentó la proporción de las dislipidemias más comunes. Posteriormente se han hecho varios miles de análisis. Para este momento quedaba bien claro que una de las alteraciones más frecuentes en los venezolanos era la hipertrigliceridemia (Tipo IV de Fredrickson). Para avanzar en la patogenia, junto con el Dr. Eduardo Coll García, se mostró que se trataba de una alteración muy ligada a la resistencia a la insulina y al sobrepeso, mucho antes de la descripción del Síndrome Metabólico, considerado hoy como la epidemia del siglo. En este proyecto también participaron la Dra. Regina Wikinski junto a las Profesoras. Maria Fernández e Hilda Alonso.

Una de las actividades más intensas de la Sección la condujo el Dr. Bosch sobre el problema de la conveniencia o no de la producción de palma africana en Venezuela. Estos extensos trabajos dieron lugar a la publicación del Libro "Efectos de la Oleína de Palma en la Nutrición Humana". Sin este aporte estaríamos importando 100% del aceite comestible en nuestro país.

Cabe destacar dos estudios en animales experimentales, donde se demuestran los efectos a corto y largo plazo de una dieta suplementada con aceite de palma y/o oleina de palma, sobre la agregación plaquetaria, que revelaron efectos opuestos sobre esta variable en función del tiempo. Estas tesis de Maestría fueron desarrolladas por Candelaria Alfonso y Jesusita Salazar.

Otra actividad importante se refiere a las consecuencias Fisiológicas de la relación de las series de ácidos grasos esenciales v6/v3 que ha seguido desarrollando la Dra. Zury Domínguez. En el año 1994 demuestran en animales que en la fase de crecimiento rápido esta variable resulta crítica para el crecimiento y la eritropoyesis y postulan una deficiencia parcial de la serie v6 al aumentar el consumo de aceite de pescado.

En colaboración con la profesoras Venezuela Azabache y Carmen Cuevas se describió la posibilidad de una novedosa función del tejido adiposo marrón como reservorio del ácido graso esencial de cadena larga (DHA), que podría actuar como soporte para el rápido desarrollo y crecimiento del sistema nervioso central.

El Dr.Bosch ha dirigido diversos trabajos que dan cuenta de la función plaquetaria y los ácidos grasos de la dieta llevados a cabo por la MSc. Carmen Cuevas. Recientemente se han publicado trabajos sobre el proceso de peroxidación de ácidos grasos dependientes de la composición de la dieta con la colaboración, en esta línea de investigación, de la MSc. María Isabel Giacopini.

Un esfuerzo reciente de importancia, es el estudio de la composición en grasa de la leche materna de las venezolanas. Hace una década se había demostrado la incorporación rápida de los ácidos grasos v3 de cadena larga a la leche humana y las consecuencias sobre el desarrollo del niño recién nacido en colaboración con la Odontóloga MSc. María Fernández. Actualmente este interés se enlaza con el estudio más detallado de la posible influencia de diferencias regionales en la composición de la leche humana. En esta línea se han incorporado la MSc. Hilda Alonso, el Dr. Iván Golfetto y la Lic. Ninoska García.

El más reciente interés del Dr. Bosch se refiere a la acción para lograr que los alimentos venezolanos estén libres de ácidos grasos trans isómeros, de toxicidad bien demostrada. Esta actividad se inscribe dentro del marco de su nombramiento como delegado venezolano en el Grupo de Trabajo "Las Américas Libres de Grasas Trans" que se conformó en Washington en el seno de la Organización Panamericana de la Salud.

La Sección de Lipidología recibió hace poco, un generoso premio de la Cámara de Productores de Cerveza que, permitirá disponer para el próximo año, de una tabla con el contenido de ácidos grasos trans isómeros en los alimentos de mayor consumo. Se aspira que estos trabajos puedan conducir a acciones concertadas para lograr la meta que se ha propuesto la Organización Panamericana de la Salud.

Quien ha conocido al Doctor Virgilio Bosch, ha conocido a UN MAESTRO.

Tomado de:

Itala Lippo de Bécemberg y Zury Domínguez Delgado. Semblanza profesoral del Dr. Virgilio Bosch Román. Anales Venezolanos de Nutrición. Vol 22, No. 1, Año 2009.


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