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Dr. Amrico Menda

Por: NurisGonzález | Creado: 09/11/2017 17:25 |
(1885-1946)
Nacido en Mérida.
Médico, Periódista y Poeta.
Fundador junto con otros intelectuales de la Revista Génesis.
Menda no recogió sus numerosos poetas en libro alguno y estan dispersos en diversos periódicos de Caracas, Mérida y otros estados de Venezuela.

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Dr. Geronimo Maldonado

Por: NurisGonzález | Creado: 09/11/2017 17:19 |
(1876-1913)
Nacido en la Playa del Estado Mérida.
Médico, Ensayista, Sociólogo y Poeta.
Redactó la Revista Literaria de los Andes y publicó los siguientes libros: Cinco Perfiles, Flores Tropicales, Episodios, Flor, Patria, Cuestión Social, Dos Temperamentos, La Cuestión Económica de Venezuela, Stella Matutina,El Recluta, Sufragio Libre, Mujeres Trágicas, Americanas y varios folletos sobre temas políticos y sociales.

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Dr. Julio Sardi

Por: NurisGonzález | Creado: 09/11/2017 16:51 |
Nacido en Mérida.
Fué Ensayista, Articulista, Crítico y Médico.
Dirigió en su ciudad natal los periódicos La Voz de Mérida y Fax y también colabora con la Revista Genesis, excelente publicación aparecida en 1905, que marco época por lo atrevida, original y renovadora.
Fué también Redactor de la Revista Caraqueña ElCojo Ilustrado.
Desempeño varios cargos diplomaticos.
Esta considerado cmo uno de los grandes ensayistas venezolanos.
Sus mejores producciones fueron recopiladas en un libro llamado Páginas Olvidadas.

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DR. RAFAEL PEREZ CLAVIER

Por: NurisGonzález | Creado: 07/11/2017 04:19 |
Presentar la semblanza de alguien tan especial como el Dr. Rafael Pérez Clavier es no sólo un gran honor, sino un gran compromiso, pues debo resumir en pocas -pero expresivas líneasla labor de un hombre que, como pocos, pudo morir con la satisfacción de un abultado balance positivo de toda su vida a pesar de su prematura muerte.
Nacido en Ciudad Bolívar el 10 de Julio de 1934, sufre muy niño la muerte de su madre, por lo que queda bajo la tutela de su abuela y sus tías, a las que profesó un profundo cariño y guardó siempre una veneración en su memoria y de las cuales indudable-mente copió la meticulosidad, el amor por lo bello y sobre todo, el profundo amor a Dios.
Cuando cumplía los 13 años se mudan a Caracas buscando las mejores oportunidades de estudio para él; pero la adaptación a la que comenzaba a perfilar-se como una gran metrópoli fue difícil para quienes habían disfrutado la placidez de la señorial Angostura y se solazaron tantas veces en las tranquilas aguas del padre de nuestros ríos.
El cariño y reclamo constantes del Tío Ramón, ya con sólidas raíces en la ciudad, lo traen a Mérida y, en el Colegio San José recibe la influencia de la formación jesuita y culmina sus estudios secundarios.
Quienes lo recuerdan de adolescente lo describen como tímido, algo introvertido pero intachable, mas esa timidez no fue obstáculo para lograr el amor de Celina, quien será su tierna novia desde el último año de bachillerato y hasta el quinto año de Medicina en que la hace su esposa.
Ya en su vida de estudiante se enamora de la belleza del cuerpo humano, se apasiona por su estudio y concursa como preparador de Anatomía Humana, cargo que ocupó desde 1959 hasta 1961.
El 14 de Julio de 1962 recibe en la Universidad de Los Andes el título de Médico Cirujano, y junto a Celina y Ana Isabel, la primogénita andina, viaja a Ciudad Bolívar a fundar u organizar la Cátedra de Morfología de la recién creada Universidad de Oriente y en donde ejerció la docencia de Anatomía, Histología y Embriología.
Allí deciden viajar a Brasil y en la Universidad de Sao Paulo realiza el Curso de Postgrado en Histología y Embriología durante dos años en los que también atesora dos hijos: Celinita y Luis Carlos.
Además realiza cursos de actualización sobre la Enfermedad de Chagas, Medicinas Psicosomática y Estadística vital y Bioestadística.
Regresa a su ciudad natal en donde completa con el nacimiento de Víctor Rafael y José Fernando su hermoso grupo de «Los Cinco» como llamaba a sus hijos y se desempeña como Jefe del Departamento de Ciencias Morfológicas desde 1965 hasta 1973 cuando, en disfrute de su año sabático, y ya con el Título de Doctor en Medicina de la Universidad de Los Andes, viaja a España a realizar Curso de Embriología Experimental en la Universidad Complutense de Madrid.
Al finalizar dicho curso viaja a Inglaterra y en la Universidad de Liverpool realiza entre 1974 y 1977 un doctorado en filosofía (Ph.D) siempre en el área morfológica.
Con esta esmerada formación y fiel al cariño sembrado por esta tierra cuyos picos aún se engalanaban a diario con largas enaguas de nieve, regresa a Mérida como miembro del personal docente y de investigación de la Unidad Académica de Embriología en donde cumplió la mejor etapa de su vida profesional porque la docencia le permitió lo que disfrutó intensamente: el contacto con los alumnos, poder transmitirles no solo sus conocimientos médicos sino poder formarlos, modelarlos, espiritualmente, poder oír sus inquietudes, sus dudas, sus problemas, orientarlos hacia el bien.
Dos días antes de su muerte, me decía de la decisión de retirarse de la docencia pero del deseo de mantener un cubículo para poder atender a los muchachos y continuar los «Café - Seminarios», la Cafetera libre que nació como de Embriología el 10 de Mayo de 1978, donde se han tratado tan diferentes temas tanto científicos como humanísticos y en donde se han escuchado a valiosísimos expositores que recibieron con gratitud y entusiasmo su invitación que era obligante ante la fuerza dela amistad, don que él supo cultivar como el mejor. Brindaba a sus amigos un gran calor humano, con la espontaneidad, el cariño y el respeto de quien solo pide a cambio la retribución de la Amistad y como me lo confeso alguna vez, había descubierto el placer de entenderlos y hasta cocinar para ellos. Todos, nos sentimos orgullosos de haber sido sus amigos. Personalmente compartimos muchísimas inquietudes y vivencias.
Hicimos chistes de su vocación de santidad cuando ante una mujer hermosa bendecía a Dios y agradecía a al naturaleza por permitirle contemplar la exhuberancia de la bailarina de tambor coriano en un recordado viaje que un grupo de profesores de nuestra Universidad hizo a la Universidad Francisco de Miranda de Coro.
Evidenciamos su amor por todo lo creado, cuando compartimos la siembra de un árbol, acciones ecologistas, la constitución de la Sociedad Amigos de los Ríos y en múltiples reuniones de nuestra Comisión Universitaria de Asuntos Ambientales en donde siempre fue un invitado de honor. Valoramos su inmenso tesón y respeto por nuestra historia.
Fue un Bolivariano de primera línea y trabajo intensamente con esta Sociedad. Gracias a su empeño hot podemos contar en la Facultad de Medicina con el Foro de Vargas que desarrolló con esmeró como un proyecto de educación ambiental y humanización de nuestro espacio físico.
Pero su gran obra sin duda, < La Obra Social Granjas Infantiles de Mérida> en donde han encontrado un cálido hogar múltiples niños que en ella aprenden no solo la instrucción básica obligatoria de nuestro país, sino la Educación Agropecuaria que tanto estamos requiriendo; junto a la formación como individuos útiles, con principios morales y virtudes que los garanticen como futuros hombres de bien. Esta institución autónoma, no gubernamental y sin fines de lucro, llenó muchas de sus horas y requirió muchos de sus mejores esfuerzos, pues a lo largo de sus ya casi veinte años de existencia, se ha mantenido con los aportes generosos de particulares que, con la donación de una beca, se convierten en padrinos de un niño que logra tan valiosa oportunidad.
Con toda esta actividad, este titán del trabajo sin estridencias tenis tanto tiempo para mantener durante años una publicación semanal de su columna SABATINA, en donde cultivó una florida y fluida prosa que le merecen sin duda, un lugar destacado en las tetras merideñas.
Sería injusto olvidare su labor en pro de la formación docente de nuestros profesores, su asesoría al Vicerrectorado Académico durante la gestión de nuestro común amigo, Dr. Carlos Guillermo Cárdenas; La Fundación de la Pastoral Universitaria, la Fundación y Coordinación de la Asociación de Egresados de la Facultad de Medicina y su Membresía a numerosas sociedades científicas y humanísticas tanto nacionales como internacionales.
Ante una actividad tan intensa que no le robo tiempo a la atención de su esposa e hijos y el inmenso cariño por su familia con quienes compartió todos sus proyectos, debo reconocer que el Dr. Pérez Clavier una fuerza interior muy superior a la que pueden proporcionar la funciones metabólicas de un organismo aparentemente saludable pero que se minaba silenciosamente; una fuerza que se sustentó en su profunda espiritualidad y en su permanente empeño en santificarse a través del trabajo y de las pequeñas cosas que nos rodean todos los días.
En él se hicieron eco las enseñanzas de sus maestros jesuitas y dejó pozo; no olvido que podía hacer bien con la humanidad y entregándose con alegría y con espíritu de sacrifico y no permitiendo nunca a la soberbia cono guía. Su religiosidad sin fanatismos pero sin pacaterías, lo hizo recibir la enfermedad con la paz de quien no tiene deudas y así vemos como, con una oración en ,los labios acudió a su ultima cita.
Estoy segura que ya esta con muchos proyectos debajo del brazo y debe haber comenzado a sembrar arbolitos en los jardines del cielo.

Nancy de Sardi Facultad de Medicina Universidad de Los Andes
Mérida – Venezuela.

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DR. Eduardo Jorge Briese Serghie

Por: NurisGonzález | Creado: 07/11/2017 04:12 |
Nació en 1920 en Iasi (Rumania), lugar donde también se graduó de médico en 1944. Tres años después, con una beca del gobierno francés va a París para realizar estudios de postgrado.
Desde París viene a Venezuela a finales de 1950, quizá huyendo de la penetración rusa en la Europa oriental. Briese asegura que, como muchos otros, él también escogió la libertad... Una escogencia que significó una ausencia larga de la patria, pues apenas regresó a Rumania un año antes de la invasión a Checoslovaquia por los rusos.
Inicialmente fue contratado como médico anestesiólogo del Hospital de Mérida.
En mayo de 1951 se le nombró profesor de Fisiología en la Facultad de Medicina, adjunto al doctor Rosendo Carrasco Formiguera, de quien el propio Briese afirma que fue el primer profesor de Fisiología de verdad que tuvo la ULA, y a quien debemos el impulso inicial en los estudios modernos de Fisiología.
Formiguera se marchó a Maracay en agosto del 51 y en su lugar llegó José Souto Caldeira, un médico venido de Madrid, a cuyo cargo estuvo la organización inicial de un bioterio con animales que se importaban de Estados Unidos y en el cual trabajaba Yolanda Rincón.
Eran los años del cierre de la Central y el exilio de García Mocha. Caldeira se marchó a Caracas y creó otro bioterio en el Instituto de Medicina Experimental de la UCV. Entretanto, el profesor Briese se encargaba de la Cátedra de Fisiología en la Facultad de Medicina de la ULA.
Como Jefe de la cátedra, Briese insistió en el diseño de planes de enseñanza esencialmente práctica, buscando anular la profunda disociación existente entre un trabajo académico acentuadamente teórico y la realidad práctica del ejercicio de la medicina.
Al mismo tiempo asumía la responsabilidad de hacer ciencia y poner a los estudiantes en contacto directo con los hechos del laboratorio por la vía de la experimentación.
Por aquellos tiempos aparecen sus Prácticas de Fisiología, primera obra suya en castellano, con prólogo de Augusto PiSuñer (a quien Briese llama el gran maestro). Era la publicación 43 financiada por la Dirección de Cultura, entonces a cargo de Miguel Angel Burelli Rivas.
De aquellos tiempos son también los recuerdos de Briese sobre algunos alumnos suyos con quienes logró compartir una gran parte de su tiempo como docente, investigador y fisiólogo notable: Mary de Quijada, Yolanda de Echeverría y Pepe Castañeda.
A la lista deberán sumarse más tarde los nombres de Marco Aurelio Parada, Euro Murzi, Stella Gottberg, Rada, Ximena Páez y Luis Hernández (el hijo preferido, en su propia expresión). Hablando con Briese no se entiende cómo ha logrado adquirir fama de persona de infusible carácter.
En realidad es un individuo sustancialmente amable, con un gran sentido del humor y poco amigo de las inhibiciones. Sumamente directo y todo el tiempo aferrado a la honestidad y a la decencia. La sinceridad parece ser su defecto más grave y el reclamo más serio que permanentemente hace a los demás.
La academia resulta a todas luces su preocupación esencial y, al mismo tiempo, su mayor problema, porque dice: ... en ella nada se puede llamar sagrado; las leyes no se respetan; su ambiente es desusadamente falso y las costumbres no son como deben ser...
En ella todo deberá cambiar, y para lograrlo deberán anularse muchos ismos. Sindicalismo...; partidismo. ..; fetichismo...
La verdad es que el problema de Briese, tal como yo lo veo, es triple: por un lado, sus motivaciones son definitivamente anómalas: no parece impulsado por motivos accesorios ni convencionales.
Después, sus modos de experienciar la tarea universitaria plantea serias diferenciaciones psicológicas con la mayoffa de los estilos docentes conocidos. Finalmente, el profesor Briese aprende demasiado rápido.
Eso irremediablemente lo lleva hacia tendencias de realización que resultan casi orgánicas.
Sus esquemas autodefinicionales evidencian creatividad elevada, alta autoestima y gran independencia social.
Todo ello lo conduce a ser muy asertivo, a ofrecer sus ideas de modo más integral y directo y a protagonizar acciones personales desusadamente vigorosas.
De todas maneras lo interrogamos acerca de su mal carácter. Su respuesta es muy simple: - En el fondo yo soy una persona profundamente sociable, tierna y afectuosa.
Lo que ocurre es que no soy complaciente ni guabinoso y siempre me aferro a mi conducta. moral... A fin de cuentas, me conformo con ser uno de los profesores más respetados y - en cierto modo - más querido por los alumnos, quienes al final reconocen de qué lado está el verdadero valor.
Y agrega: - Creo haber cumplido a cabalidad con mi deber y mi tarea. Y pienso ahora lo mismo que pensaba hace 20 años: un profesor de ciencias médicas no puede enseñar sin hacer ciencia.
No se puede enseñar cirugía sin operar. Tampoco se puede enseñar fisiología sin hacer fisiología y sin dedicarse a investigar en fisiología. Creo que la investigación es base modular de la docencia.
Eduardo Jorge Briese Serghie ha dedicado toda su vida a la investigación y a la docencia.
Sus áreas de interés son el comportamiento y la regulación de la temperatura corporal.
Investigar es algo que hace desde 1948, cuando en el Bulletin Medical de París publicó su Néuralgie facial d'origin artérielle.
Su más citado articulo, publicado junto a Mary de Quijada en 1970 es Colonic temperature of rats during handling.
En su último articulo, que probablemente resulte controversial y espinoso, nos señala que el Science Citation Index revela una clasificación inversa de los investigadores por el PPI.
Entre otras cosas en él nos demuestra: (1 )quede los 36 investigadores de Mérida clasificados en los niveles II y III del PPI, la cuarta parte no aparecen citados en el Science Citation Index y (2) que las recompensas monetarias y morales se han aplicado de manera inversa a los méritos científicos...
Cuando se le pregunta acerca de lo hecho hasta ahora, en lo primero que piensa es en el Laboratorio de Fisiología de la Conducta, una de las más importantes unidades de la Universidad de Los Andes en términos de producción científica. Briese no quiere señalar ni quiénes ni cuántos.
E insiste: -Diga que una fracción muy importante de la investigación de la ULA la hacemos aquí... Y agregue que la idea es continuar de la misma manera. Diga también que nada cambiará y que mi desaparición de ningún modo significará la desaparición del Laboratorio...

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