Globered
Consigue tu propia página web
0 0 0

Dr. Simón Linares

Por: NurisGonzález | Creado: 29/07/2013 23:34 |
Primer hijo del matrimonio del bizarro militar General de División Pedro Linares y de su señora esposa Isabel Viloria de Linares, nació en Carache el 10 de febrero de 1.881.
Estudió bachillerato en el Colegio Nacional de Segunda Categoría de Carache confiriéndole el grado de Bachiller el Rector Dr. José Rafael Pacheco el 12 de Agosto de 1.898. Actuaba de Vicerrector el patriarcal y erudito ciudadano Don Nemesio Sáez.
Se inscribió en la Universidad Central de Venezuela para cursar primer año de medicina en Septiembre de 1.898. Entre sus más connotados profesores se encuentran los doctores Luis Razetti, Miguel A. Seco. Miguel R. Ruiz, José Gregorio Hernández y E. Meier Flegel. Estudió Química Médica, Medicina Legal y Toxicología, correspondiente al Sexto año, en la Universidad de Carabobo. Presentó como tesis para optar al grado de Doctor en Ciencias Médicas “La Hiperleucocitosis permanente y su valor Diagnóstico en las superaciones Profundas, el veredicto de la misma lo firman los doctores L. Razetii, E. Meier Flegel y J. de D. Villegas Ruiz (Caracas. Tip. Guttemberg, 1.904). Le fue conferido el título de Doctor en Ciencias Médicas el 21 de Enero de 1.903 por el Rector J. A. Baldó.
Viajó a París a ensanchar sus conocimientos en cursos de post---grado regresando al país a fines de 1.906.
Casó en el Tocuyo con la señorita Ana María Pérez Aranguibel y del matrimonio nacieron seis hijos: Simón, Pedro, Manuel, María Isabel, Luisa, Herminia y Juan Bautista, éste último estudió medicina; María Isabel abrazó la Orden de las hermanas Franciscanas tomando el nombre relevante actuación dentro de dicha Congregación.
Su primera esposa murió dejando en el hogar un profundo vacío. Casó en Segundas nupcias con la señorita Josefa María Azuaje de Guárico, de cuyo enlace nacieron otros seis hijos: María consuelo, María de Lourdes, Rafael José Alberto, Julieta y Teresita. Rafael José siguió igualmente las huellas de su padre graduándose de Doctor en Ciencias Médicas.
Se preocupó hondamente por la educación de sus hijos; otros tres de ellos siguieron carreras universitarias graduándose de abogado, odontóloga è ingeniero respectivamente.
Ejerció la profesión en el tocuyo, Guárico y Barquisimeto. A fines de Agosto de 1.922 abrió una clínica Médico ---quirúrgica en Valencia y en Febrero de 1.923 fue nombrado Médico de Sanidad en la misma ciudad. Más tarde en Puerto Cabello, desempeñó dicho cargo durante nueve años consecutivos.
No obstante que su padre tuvo larga y brillante actuación política, vivió alejado de la misma, a pesar de las múltiples oportunidades en que se le ofrecieron prestigiosas posiciones.
Se radicó por último en Barquisimeto en donde ejerció la profesión de manera patriarcal, impartiendo caridad a raudales, mereciendo el respeto y la admiración de todos.
Murió en Barquisimeto el 28 de Julio de 1.939. Su sepelio constituyó una manifestación de duelo.

0 0 0

Dr. Alirio Lomelli Verde

Por: NurisGonzález | Creado: 29/07/2013 23:23 |
El 15 de Febrero de 1.970 en horas de la tarde, cuando comenzaba de declinar el bullicio de la conmemoración el Día Sesquicentenario de Valera, para dar inicio a los festejos populares de la noche, nos trasmitió la Radio la desconcertante noticia, que conmovió a todo el gremio médico trujillano, de que el Dr. Alirio Lomelli acababa de fallecer, quitándose la vida por sus propias manos. De inmediato nos trasladamos a Trujillo en compañía de otros colegas. Allí supimos con detalle los pormenores de la tragedia: al manipular un rifle 22, en la parte posterior del parque que rodea su casa, en presencia de su esposa y el segundo de sus hijos, el arma se disparó accidentalmente hirieron de muerte en el cráneo a la primera. Cuando aterrado la vio caer corrió enloquecido, volvió el arma contra sí apoyando la punta del cañón sobre la sien derecha, disparando dos veces; los proyectiles salieron por la región perietooccidental y produjeron la muerte en forma instantánea.
La señora Lomelli fue trasladada con la urgencia del caso al Hospital “José Gregorio Hernández”, dejando de existir dos horas después.
Las exequias del destacado profesional constituyeron una masiva y espontánea manifestación que puso de relieve el alto aprecio que en todos los estratos sociales se profesaba al humanitario médico desaparecido.
Yo tuve la oportunidad de conocer muy de cerca al Dr. Lomelli verde; una antigua amistad me ha ligado desde muy atrás a su padre el Dr. Andrés Lomelli Rosario, hombre de actitudes espartanas, de integridad y rectitud ciclópeas; cuando comenzaba a brillar en su carrera de leyes; y el tiempo y las distancias nunca han enfriado nuestro mutuo aprecio.
Alirio fue mi discípulo en los dos primeros años de bachillerato, ya entonces se perfilaba el hombre ansioso de conocimientos, dotado de fuerza creadora y viva curiosidad, devoto de la filosofía, la historia y las ciencias experimentales.
Años más tarde el discípulo se transformó en colega, y no obstante que él se empeñaba en tratarme como a su antiguo maestro, nuestras relaciones fueron muy cordiales. A menudo me refería pacientes, haciéndolo con abundancia de datos certeros y ágiles detalles que ponían de manifiesto al clínico erudito y sagaz; otras me hacía paripé, ya por escrito o en largas charlas, de sus inquietudes sociales y humanas.
En Septiembre de 1.966, para ser exacto la noche del 2 de ese mes, cuando nos encontrábamos en una sesión d trabajo del Hospital de Valera, nos sorprendió la intempestiva llegada del Dr. Lomelli, quien se había auto diagnosticado un Absceso Hepático y venía para que los interviniéramos. Confirmado el diagnóstico con los exámenes correspondientes, nos pareció tan grave el caso que lo operamos esa misma noche, drenando 980 cc. De contenido, que al examen microscópico resultó positivo en Amiba Histolìtica. Tuvo un post-operatorio turbulento y como alguien nos informara que después de sus largas y penosas prisiones había quedado con un desequilibrio emocional grave, dispusimos, temerosos de que el doloroso post-operatorio produjera un estado depresivo, administrarle cualquier calmante poderoso que se hiciera necesario, pero nuestra sorpresa fue grande cuando nos rogó no le administráramos sedativo alguno, rechazando de plano aún los tranquilizantes más suaves durante los 8 días que permaneció en el hospital.
En un artículo publicado pocos días después de su muerte, Mario Briceño Perozo, lo llamó Joven Sabio Trujillano, y tuvo razón, Alirio Lomelli fue un apasionado por todo lo que significara ciencia, poseía una amplia cultura y una insaciable sed de conocimiento.
Fue un apasionado por la investigación pero no llegó a brillar, pues absorbido en sus experimentos, ni siquiera salía de su casa, encontrándose materialmente prisionero dentro de sus paredes, olvidándose a menudo de su numerosa clientela que lo esperaba pacientemente.
Nació el 20 de Marzo de 1.922 en Cuicas, Distrito Carache, segundo hijo del matrimonio de Dr. Andrés Lomelli Rosario y la honorable matrona Doña Amelia Verde. Siendo muy niño, sus padres se residenciaron en la ciudad de Trujillo, allí estudió primaria en la Escuela Cristóbal Mendoza, y bachillerato en el Colegio Federal de Trujillo, terminándolo a los 16 años.
Inició sus estudios de Medicina en la Universidad de los Andes cursando el primer año, trasladándose luego a Carache, donde realizó el resto de su carrera en la Universidad Central, en donde se graduó de Doctor en Ciencias Médicas el 8 de Octubre de 1.945 a los 23 años de edad.
Su primera actuación profesional fue la de Médico Rural de La Quebrada, capital del Distrito Urdaneta. Fue allí donde contempló en sus imponderables dimensiones el drama que vive nuestro desposeído campesino, entre las peñas calvas, erosionadas por la acción prolongada de las quemas de aquel desolado aunque bello Distrito; allí apareció ante sus ojos el panorama de angustia, hambre y miseria de aquellos hombres marginados que dejan sus tierras para venir en engrosar los cinturones de miseria de las ciudades con recursos. Desde entonces su causa fue la de la redención de estos desheredados.
Comenzó a distinguirse como médico humanitario y sabio, trabajaba afanosamente y en sus horas libres estudiaba con ansia.
Su labor obtuvo resonancia y el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social y el Ejecutivo del Estado Trujillo lo pusieron al frente de la campaña anti-leprosa (1.947-49) desarrollando un formidable trabajo en toda la extensión del Estado, tarea que mereció el reconocimiento de las Autoridades Sanitarias Nacionales y de la colectividad trujillana. Anduvo por todos los rincones del Estado y levantó el primer censo completo de leprosos en Trujillo.
Luego de haber hecho un entrenamiento intenso y un curso de enfermedades de la piel, la Sociedad Venezolana de Dermatología y Venereología lo designo su miembro correspondiente, otorgándole el diploma respectivo el 15 de Junio de 1.948. En la misma época concurrió como delegado Venezolano, en compañía del Dr. Jacinto Convit, al Congreso de Dermatología que se reunió en la Habana.
Pero sus labores se vieron pronto vulneradas. No se avino con las intromisiones de la dictadura, protestó con entereza y la tristemente célebre Seguridad Nacional, se encargó de silenciar su rebeldía con torturas y prisiones. Durante una de éstas, el Dr. Manuel de Jesús Chuecos y yo, fuimos comisionados por el Colegio de Médicos del Estado Trujillo para visitarlo, conocer su estado de salud u suministrarle los recursos que necesitare. La entrevista se llevó a efecto, luego, de algunos trámites, en presencia del jefe de la Seguridad en Trujillo, y Lomelli se mostró durante la misma con gran serenidad, yo diría con un poco de arrogancia ante sus guardianes, hablándonos sin reserva, y con gran desenvoltura; su aspecto físico era bastante bueno, agradeció mucho las gestiones del Colegio y se despidió de nosotros con su característica cordialidad.
Una vez libertado rehusó todo cargo público, se dedicó en adelante al ejercicio de su especialidad logrando una numerosa clientela.
Casó por primera vez con la señorita Hortensia González y del matrimonio nacieron dos hijas, Minerva e Higia; este matrimonio se disolvió.
Más tarde contrajo nupcias con la señorita Ana Baptista, la víctima del fatal accidente que segó la vida de ambos. De este segundo matrimonio quedaron cuarto hijos: Alirio, Alexis, Iván y Gilmer.
En su refugio de “Las Araujas” discurrieron sus últimos años de actividad, en un mundo aislado, pero rico en faenas del espíritu, repartió el tiempo entre experimentos, familia y clientes.
La tragedia conmovió a Trujillo la noche del 15 de Febrero tuvo particularidades especiales, que la hicieron aún más impresionante. Los hijos del matrimonio Lomelli Verde, que viven en distintas partes del país, se habían congregado ese día con sus padres en Barquisimeto con el fin de planificar la celebración de las Bodas de Oro del casamiento, que se cumpliría en el mes de Mayo siguiente, Alirio y su esposa no concurrieron, pero autorizaron a uno de sus hermanos para que diera su aprobación a cuanto allí se dispusiera. Ya al atardecer cuando regresaban sus padres, ajenos por completo a cuanto acababa de suceder, extrañaron la multitud congregada a las puertas de la casa de su hijo, situada al lado de la suya. Los ataúdes con sendos cadáveres, la presencia de los hijos tiernos, el mayor de los cuales (11 años) reclamaba el segundo por qué no había quitado a su padre el rifle cuando iba a matarse, lo gris de aquella noche, todo convergió para producir un cuadro de patetismo inenarrable y turbador.
La muerte de Alirio Lomelli, constituyó una gran pérdida en el seno del gremio

0 0 0

Dr. Juan José Briceño

Por: NurisGonzález | Creado: 29/07/2013 23:13 |
Hijo de don José A. Briceño y doña Isabel Betancourt, nació en Carache el año de 1.825.
Se inscribió en la Universidad Central para estudiar medicina el 1ª de Septiembre de 1.846.
Fue compañero de curso de los doctores de Juan de Dios Monzón, Domingo Hernández Bello, Diego Bustillos etc. Discípulo del sabio José Vargas y de los ilustres profesores José Joaquín Hernández, Toribio González, Gerónimo blanco, Eliseo Acosta y otros de los que integraron el grupo de colaboradores del padre de medicina nacional, llevando a cabo la reforma de los estudios médicos a tiempo que impulsaban, dándole lustre y forma, la Universidad caraqueña.
Durante sus estudios sufrió un grave ataque de desinterìa, hábilmente tratado por su maestro el célebre Dr. Antonio María Parra.
Se graduó de bachiller en medicina el 2 de Noviembre de 1.882, habiendo desarrollado en el examen correspondiente las siguientes tesis: 1ª La tuberculosis es de naturaleza hereditaria pero no es necesariamente transmisible de padres a hijos, 2ª Las heridas del corazón no son mortales de necesidad y prontamente.
Alcanzó la licenciatura el 23 de noviembre.
Hizo pasantía práctica bajo la dirección de Dr. Eliseo Acosta de Septiembre de 1.850 a noviembre de 1.851 en el hospital de caridad he Hombres y desde Diciembre del 51 a Octubre del 52 bajo la del Dr. Guillermo Michelena.
Se graduó de Doctor en Ciencias Médicas en febrero de 1.853.
Fue un profesional humano y caritativo.
Ejerció en su pueblo natal y en Caracas donde murió.



0 0 0

Dr. Rafael Quevedo Viloria

Por: NurisGonzález | Creado: 29/07/2013 23:09 |
Hombre erudito, poseía vastos conocimientos de historia patria y era ferviente Bolivariano. Cultivo la amistad con los más destacados intelectuales de su tiempo, quienes sentían especial aprecio por su persona. Dotado de una fina vena poética, en ocasiones produjo versos exquisitos que nunca llego a publicar. Era gran amigo de la juventud y los que se iniciaban en las letras a menudo lo consultaban recibiendo excelente orientación. Fue Bohemio y su vida transcurrió yerma de afecto. Una memoria prodigiosa hacia mas cautivante su personalidad.
Sentía especial predilección por los clásicos griegos y romano, los citaba con frecuencia y recitaba trozos escogidos de sus obras. Desdeñaba la poesía sentimental y romántica, solo la concebían en función creadora, enfocando el drama social cotidiano con sus sueños y temores sus conquistas y fracaso las ansiedades y anhelos del hombre. Nació en Carache 15 de Septiembre de 1878, hijo de Don Rafael Quevedo y Doña Victoria Cadenas estudió bachillerato en Trujillo en el Colegio de Primera Categoría de los Andes. Fueron sus compañeros José Tomás Carrillo Márquez, Antonio Jesús Prieto, Edmundo Anzola, Wenceslao Prieto, Américo Briceño Valero, Víctor Parilli, y Marcelino Perdomo. Recibió el grado de bachiller de manos del rector Diego Luis Troconis el 5 de Agosto de 1849. En septiembre del mismo año, contando solo 16 años, se inscribió para estudiar medicina en la universidad de los Andes; luego de aprobar el primer año se traslado a Caracas continuando su carrera en la Universidad central. Entre sus más distinguidos profesores se encuentra: Adolfo Briceño Picón, Luis Razetti, José Gregorio Hernández, Francisco Antonio Risquez, Santos A. Dominici, Pablo Acosta Ortiz, y Otros notables profesionales de su tiempo.
El 22 de Enero de 1900 se graduó de Bachiller en Ciencias Médicas. Los temas propuesto para su desarrollo fueron: 1º Conducto del partero en las estrecheces pelviana de 7 y medio a 8 centímetro. 2º Tejido conjuntivo.
Recibió el grado de Doctor de Ciencias Médica de manos del Rector Santos Aníbal Dominici el 29 de Enero de 1900, siendo los temas escogidos 1º intoxicación de origen gravídico 2º Localización anatómica de la paraplejia. Y el 3º tratamiento del aneurisma, método de lanceraux.
Fue un estudiante brillante en el ejercicio de la profesión se destaco como un notable medico integral. Una vez graduado se le escogió como director de una división en el ministerio de instrucción pública y más tarde medico del ejército en Caracas.
Vino luego de ejercer en su tierra nativa y fue elegido presidente del Consejo Municipal en el año de 1941, caritativo como el que más asistió con el mismo interés al señor , que al más humilde de sus pacientes; nunca su diligentes manos tocaron un céntimo proveniente de sus servicios prestado al pobre, en Carache practicó varias intervenciones por procesos agudo, verdaderas hazañas quirúrgicas, casi siempre con éxitos, no obstante el medio carente de las más elementales condiciones para ejecutarlas.
Ejerció en Trujillo con la misma abnegación y brillantes que en su ciudad natal, fue médico del Hospital San Juan De dios y de la Cárcel Pública (1924-1927) Diputado a la asamblea Legislativa por el Distrito Carache, Presidente de la misma. Electo diputado por el distrito Carache a la Asamblea Constituyente. Noviembre (1925) Medico de Sanidad del Estado Trujillo.
Cuando lo conocimos poseía acentuado rasgos mongólico en el lejano oriente cualquiera lo hubiera tomado autentico Mandarín. Con los Años y a medida que se fue quebrantando su salud se torno escéptico, su vida, su conversación estaban llenas de finas y amarga ironía, se adivinaba en el lacerante dolor reprimido. Rehuyó honores, distinciones y todo aquello que atrajese la atención hacia su persona. Un buen día cuando recién comenzábamos nuestro primer año de medicina, supimos que el Dr. Quevedo Viloria había sido trasladado de suma gravedad a Caracas y se encontraba hospitalizado en el Hospital Vargas de inmediato fuimos a verlo, lo habían instalado en uno de los pequeños cuarto situado en el comienzo de cada sala general. La tuberculosis había hecho estragos en aquel organismo debilitado por el abandono que conlleva a la vida célibe, cuando contrariamos los sabios principio de la madre naturaleza que nos impele a unirnos con la mujer que dulcifique la dulce existencia y nos ayude a velar por el cuerpo sometido a constante y agresivas presiones. Lo recuerdo como si aun estuviera bajo el impacto de la terrible impresión a verlo extenuado, pálido con una tos fatigosa que lo agobiaba constantemente.
Al contemplarlo en aquel estado de postración, sin que pudiera remediarlo, lagrimas indiscreta se asomaron a mis ojos, y al notarlo me dijo jadeante “no hay nada que hacer “. Continuo grave pasaba los días desfalleciente, agitado, hasta que se fue, triste, lleno de pesadumbre ahogado por la inmensa angustia de una completa frustración.
Un grupo de Trujillano lleno de congoja llevó su despojo al campo santo (Cementerio General del Sur) de una soleada mañana enterrándolo en aquella tibia mañana que tanto admiró. Así termino su vida de pena sin gloria de desamor y nostalgia, fue el 28 de septiembre de 1928.
Aquel poeta lleno inspiración y ternura que fue el malogrado Trujillano José Félix Fonseca, compañero de tertulia de Quevedo Viloria y su grupo en las apacibles tardes Trujillana escribió desde Calabozo cuando supo la noticia de su muerte una estampa “Recuerdo de mi Parroquia” tan fiel, tan emocionada y tan sentida que no hemos resistido la tentación desglosar algunos de sus párrafos.
“Literato historiador y filósofo fases de su personalidad tan sólo de unos de sus cuantos conocido era uno de esos espíritu delineado magistralmente por José Enrique Rodo “, “en los que callan su palabra fácil, su memoria enorme, su talento claro, sus juicios originales y sus idea luminosa se inclinaba hacia la teosofía a la cual conceptuaba la verdadera ciencia, le daba a los ojos de sus amigos, ciertas aureolas magistral que hacia surgir espontáneamente el áureo lirio de la admiración, cuando disertaba sobre arte, narraba un episodio, explicaba el karma o recitaba un poema, grato es evocar aquellos tiempos esfumado. Bajo las noches nebulosas, -OH¡ el lejano rumor de los surtidores de plata y el suave abanicar de los altos Chaguaramos de la Plaza Bolívar en la vieja Ciudad Histórica dentro de cuyos cuatro cerros aun parecen resonar los clarines y tambores que una mañana remota corearon las frases damasquinas de las proclama represiva de 1813, la habitación – Clínica, biblioteca y dormitorio del Dr. Quevedo Viloria , Regulo Pérez, debe de recordarlo, Barreto Peña también , era punto de charla amenas y cultural en aquellos días – 1923 – en que el desconocido de ésta líneas traza, luchaba ,cantaba y soñaba en la grave ciudad del severo y justiciero Don Cristóbal Hurtado de Mendoza .
Era un gran evocador aquel doctor Quevedo Viloria, cuya llama ha sido apagada por el aliento implacable tiniebla.
Pequeño bronceado, enfermo a caso crecía recordando un discurso torrencial de Gonzalo Picón Febres, se sutilizaba recordando un contraste oratorio de don Tulio Febres Cordero su voz cavernosa goteaba lagrimas recitaba un poema de Andrés mata adquiriendo matices proféticos al recordar una proclama de nuestro gran Libertador.
Bolívar era uno de sus dioses – Si la religiosidad tuvo cavidad en su ancho espíritu- así como Miranda y Simón Rodríguez.
Le inquietaba José Gabriel Pérez, el secretario del Libertador. Lo consideraba como un atlante, como a Miranda, Bolívar y Rodríguez. La última vez que nos vimos fue en Caracas. Madrices a san Jacinto. Medio día. Obreras automóviles. Carreteros, caballos y carretas. Sastrerías. Canastillas. Multitud cosmopolita. Una silueta conocida. Rostros oscuro y rasurado. Una cabeza blanca. Risa y un abrazo cordial. Doctor: ¿y Trujillo, y esa gente ¿ y aquella dama ? Recordamos otros días, cóntome un chiste. Reímos estaba bien de salud, estaba alegre. Venia de Maracay de un Congreso Medico…

0 0 0

Dr. Andaluz Don Alonso Ruiz Moreno

Por: NurisGonzález | Creado: 29/07/2013 04:05 |
A principios del Siglo XIX, el Capitán General de la provincia de la Nueva Andalucía Mariscal de Campo Don Vicente Emparan y Orbe, había enviado a Cádiz una solicitud pidiendo un cirujano para el hospital de Cumana.
Para el 23 de febrero de 1802 viene hacerse cargo del hospital el médico Andaluz Don Alonso Ruiz Moreno.
La larga permanencia en Cumana del Dr. Ruiz Moreno durante más de 20 años, está llena de triunfos y halagos como el médico cirujano más reconocido de la ciudad.
Durante la guerra de independencia atendió por igual a patriotas y realistas, lo que le valió que al final de la guerra de independencia el General Juan Bautista Arismendi quisiera confiscarles sus bienes, entre ellos su hacienda en Yaguaraparo. Pero su brillante y profesional actuación hizo que el libertador anulara esta orden y le fueran restituidos sus bienes.
El Dr. Ruiz Moreno pasara a la historia como el primer medico en realizar una cesárea no solo en Venezuela sino la primera en América Latina.
Esto fue en donde hoy se encuentra la calle comercio de Cumaná.
En el año de 1820 la paciente se llamaba María del Rosario Olivera Ortiz de Badia y presentaba un parto distócico, es decir el bebe no podía nacer por vía vaginal poniendo en peligro la vida de la madre y el niño. Con la ayuda del licenciado Castellar Salvatierra, el Dr. Ruiz Moreno practico la primera extracción de feto vivo en una paciente viva en nuestro continente. Al niño le pusieron el nombre de Ramón Nonato Badia (en honor al Santo de las embarazadas San Ramón Nonato) y vivió en Cumana hasta la edad de ochenta años, la madre murió dos días después de la intervención probablemente por infección, recordemos que para la época era la infección uno de los principales enemigos de la cirugía,.
Hoy en día en la calle comercio de la ciudad de Cumana podemos ver la placa conmemorativa de este hecho que nos enorgullece como venezolanos de ser pioneros de la cirugía abdominal en América.

Página [1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 ... 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 ... 541 542 ]